Buena semana para el campo asturiano, o al menos para una parte. Los agricultores y ganaderos van a recibir un pago único superior al que esperaban. Hay que recordar que se retuvo por anticipado un 4% del pago estimado y, después del cálculo definitivo, la retención no excederá del 0,8%. Esto implica que los agricultores y ganaderos ingresarán un 3,2% más. Algo que no va a venir nada mal, sobre todo en un año tan complicado y caótico como el actual. Esta ha sido la primera campaña de aplicación de este sistema, motivo por el que se han tenido que definir derechos de ayuda, lo que ha ralentizado sobre manera la gestión administrativa de las subvenciones agrarias. En función de estos derechos se ha calculado el pago único que va a percibir cada productor, al margen de los rendimientos que obtenga. Al final, los derechos definitivos que se han asignado han sido inferiores a los que se estimaban, por lo que se han recalculado las ayudas al alza.
Según los datos aportados por el semanario Agroeuropa, Asturias se encuentra entre las comunidades autónomas que menos fondos han conseguido, en términos relativos. Es la región española, después de Murcia, con mayor porcentaje de importe no solicitado sobre los derechos provisionales.
Por otro lado Marianne Fischer Boel ha vuelto ha ratificarse en su idea de eliminar las cuotas lácteas a partir de 2015. Una afirmación que realizó en el seno de la Comisión de Agricultura del Parlamento Europeo, en respuesta a un grupo de eurodiputados populares. No es una sorpresa para el sector y a priori, se podría pensar que no es demasiado negativo. España es deficitaria, produce menos de lo que consume, por lo que la liberalización del mercado debería incrementar la producción. Pero para ello hay que ser muy competitivos en un mercado libre. Uno de los problemas es que la actual política nacional está sobreprotegiendo a un tipo de explotaciones mal dimensionadas. Los criterios sociales están primando sobre los económicos en el sistema de compra venta de cuotas y eso traerá sus consecuencias. La necesidad de mantener explotaciones en zonas con particulares dificultades es una necesidad de carácter social, pero cuando se liberalice el mercado, gran parte tenderán a desaparecer. La única baza que tendrán será ser sostenidas por la administración con ayudas indirectas, ya que no habrá límite de producción. Un planteamiento algo complicado, salvo que sean producciones tan reducidas que no alteren la libre competencia.
A expensas de aprobación del adormecido Plan Lácteo 2006-2007, habrá que comenzar a plantear el siguiente. Quizá haya que volver a liberalizar el mercado de las cuotas y facilitar el adecuado dimensionado de las empresas que tengan capacidad para ello. Pero para eso hay que quitarse la venda de los ojos y trabajar junto con los pequeños ganaderos desde una perspectiva más real, aunque políticamente incorrecta..