Miércoles, 22 de noviembre de 2006
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ASTURIAS

Asturias
Las razas de la región se afianzan como primer vacuno autóctono de España
La asturiana de los valles es la que cuenta con mayor número de reses inscritas en el libro genealógico La asturiana de la montaña se ha convertido en la única recuperada de las catalogadas en peligro de extinción
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LOS DATOS

LOS DATOS
Asturiana de la montaña

Reses inscritas en el libro genealógico: 7.200.

Número de ganaderías asociadas a Aseamo: 576.

Nacimientos de reses en 2005: 3.845.

Asturiana de los valles

Reses inscritas en el libro genealógico: 56.000.

Número de ganaderías asociadas a Aseava: 3.329.

Nacimientos de reses en 2005: 16.730 (11.990 hembras y 4.745 machos).

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Las razas de vacuno asturiana de los valles y asturiana de la montaña se han afianzado ya como las primeras en importancia y en cabaña de toda España. Es lo que ha constatado el coordinador del centro de testaje de Llanera de las asociaciones de criadores de ambas razas, Aseava y Aseamo, Gerardo Noval. Cada raza, sin embargo, se ha consolidado en un aspecto distinto. La asturiana de los valles se ha constituido ya como la primera de todo el país en número de reses inscritas en el libro genealógico, con cerca de 56.000 reses.

Como explicó Gerardo Noval, es probable que otras razas españolas como la retinta andaluza, la avileña o la morucha de Salamanca cuenten con mayor número de cabezas, pero un gran porcentaje de ellas no está inscrita en el libro genealógico. La diferencia es importante. El libro garantiza un seguimiento preciso de la pureza de cada animal, es la mejor manera de garantizar su 'pedigrí'. Y si no están inscritas, no pueden participar en subastas y ferias oficiales.

En cuanto a la raza asturiana de la montaña, su situación es bien distinta pero da lugar al optimismo. La 'casina' está aún catalogada como especie en peligro de extinción. Sin embargo, según Gerardo Noval, de todas las especies registradas como tales «es la única que tiene futuro».

Esta raza superó crisis muy graves en las que rozó la extinción y en los últimos años su recuperación ha sido muy rápida. En los ochenta contaba con tan solo 331 hembras y 53 machos inscritos en el libro genealógico. Hoy cuenta con cerca de 7.200.

Una raza se considera en peligro de extinción si tiene menos de 7.500 vacas reproductoras. La asturiana de la montaña tiene cerca de 4.500 reproductoras puras, y el resto con algún tipo de cruce.

Respecto a los índices de inscripción de las razas, Noval señaló que en la asturiana de los valles existen ganaderías que no están asociadas a Aseava, con lo que la cabaña sería mayor de lo que consta en el libro genealógico. En cuanto a la asturiana de la montaña, el 100% de la cabaña está inscrita en Aseamo.

Calidad

La hegemonía del ganado del Principado no se refiere exclusivamente a la cantidad de reses inscritas. El coordinador del centro de testaje explicó que la asturiana de los valles se ha consolidado como una de las razas con más índices de calidad.

Varias pruebas realizadas recientemente por expertos, en las que se comparaban los rendimientos de cada raza, comprobaron que la asturiana de los valles ocupa los primeros lugares en la calidad de la carne, en velocidad de crecimiento de las reses y en rendimiento de la canal.

La carne de vacuno asturiano ha cobrado en los últimos años un gran auge, especialmente desde que confluyen la actividad de la marca Xata Roxa, una etiqueta de calidad que está dando muy buenos resultados, y posteriormente la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Ternera Asturiana, que ha incluido en su paraguas de protección dicha marca.

Los responsables de las asociaciones recordaron que la carne asturiana tiene una salida creciente hacia el mercado madrileño, uno de sus principales demandantes, donde se está consolidando como un referente en calidad.

Una circunstancia a tener en cuenta también es la consolidación del vacuno de carne frente al de la raza frisona de leche. Hasta hace pocos años, la cabaña de ganado frisón estaba muy por encima del de carne en número de reses, pero esta tendencia ha ido cambiando en la última década. La reestructuración del sector lácteo y el trabajo de las asociaciones del vacuno de carne han contribuido a igualar la cabaña de una y otra razas.

La frisona sigue siendo preponderante, con el 41% del total de animales registrados en Asturias, mientras que la asturiana de los valles está situada ya en el 33,8% y la de la montaña en el 4,2%. Estos datos, comparados con los de hace veinte años, son significativos. Entonces, el vacuno ocupaba el 59,5% del total, mientras que la asturiana de los valles suponía el 8,6% y la de la montaña el 1,4%.

Es significativo, también, el descenso de las vacas mestizas, que están tendiendo a desaparecer de la cabaña asturiana. Hace veinte años representaban el 30,3%, y ahora sólo llegan al 17,8%.

 
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