Los casos de gripe declarados en lo que va de otoño hacen prever para Asturias una epidemia gripal bastante más intensa que la del pasado invierno. Aunque la enfermedad se mantiene aún en cotas bajas, con apenas 25 casos por cada cien mil habitantes (se considera epidemia a partir de los 100 casos por cien mil), lo cierto es que el tipo de virus que parece querer imponerse en esta temporada permite predecir a los expertos que el Principado sufrirá una gripe más virulenta y masiva.
Hasta la fecha, se han aislado en Asturias virus del tipo A, una cepa que suele provocar gripes de mayor alcance entre la población al ser responsable de brotes más expansivos que los provocados por el B, que fue el virus que predominó en la pasada campaña.
Así, tal y como ya avanzó EL COMERCIO, la de este otoño-invierno será una gripe mucho más dañina y, por tanto, también tediosa para los afectados. Los casos declarados hasta la fecha así lo confirman, con enfermos tanto entre el sector infantil y juvenil, como entre los adultos. Son precisamente, éstos últimos los que hacen que el virus viaje por toda Asturias, «haciendo que la enfermedad explote en forma de epidemia», explican desde Vigilancia Epidemiológica.
Lo que ocurre en Asturias no es una excepción, ya que coincide con el tipo de gripe que estos días afecta a países del entorno europeo, donde el 60% de los aislamientos corresponden al virus B.
Para los Reyes Magos
Para esta temporada y con los primeros casos ya en la región, se espera que la mayor incidencia de la gripe llegue a principios de 2007. Los asturianos tendremos, por tanto, unas navidades medianamente tranquilas en lo que a epidemia gripal se refiere. No así durante la festividad de los Reyes Magos, fecha en que se vaticina que la gripe, de mantener la actual evolución, irrumpa con más fuerza en el Principado.
A todo esto se suma, además, el hecho de que en este año las tasas de vacunación antigripal en Asturias han sido las más bajas de los últimos años. De no remediarlo en lo que queda de mes, habrá un importante porcentaje de población con escasa protección para hacer frente a la enfermedad.