EL historiador Polibio de Peñamellera Alta suele traer siempre bajo el brazo algún libro relacionado con su especialidad. Pero no es la suya una cultura de sobaco, de mera apariencia, sino todo lo contrario, puesto que todos los libros que porta se los lee con fruición, y pasan a engrosar el ya de por sí elevado caudal del pozo de su sabiduría. En esta ocasión traía consigo la obra de Santiago Tarín titulada 'Viaje por las mentiras de la Historia Universal':
-Se trata de un excelente trabajo de investigación, profundo y divertido a un tiempo, a la par que demostrativo de que no son pocas las oportunidades en las que la historia es una mentira encuadernada.
»Ya en la introducción se cuenta cómo en 1856 unos picapedreros alemanes en-contraron en una cantera unos restos que varios investigadores de la época definieron como un nuevo tipo de ser humano, bautizado como Neandertal por haberse hallado en el valle de Neander. No obstante, las polémicas al respecto no se hicieron esperar, avaladas por prestigiosos colegas. Por ejemplo, hubo quien consideró que tales restos pertenecían a un ser deforme de la Edad Media, y hasta llegaron a asegurar que se trataba del esqueleto de un soldado cosaco fallecido en 1814.
»La conclusión no puede ser otra que la de creer que la paleontología, esa ciencia auxiliar tan importante para la historia, está jalonada de casos en los que el desdén ha planeado sobre trabajos serios; y en ello quizá tenga mucho que ver el hecho de que una de las ideas que más nos cuesta aceptar a los seres humanos es que no seamos la culminación de algo.
»En fin, el caso es que estoy preparando una novela histórica ambientada en la cueva del Sidrón, protagonizada por un grupo de neandertales que allí vivieron. En ella desarrollo también la hipótesis de que nuestros lejanos familiares mantuvieran una comunicación telepática en sustitución del lenguaje común...
-¿Hablaríen bable por aquel entones, ho? -interrumpió Nolo Vasllenar.
-¿Hablarióla, amiguín...! L'asturianu ye'l llatín evolucionáu n'Asturies. De mou y manera que de la llingua de los romanos, y que deprenden los astures, va surdiendu, pocu a pocu, l'asturianu -precisó el historiador.
-¿Qué perllistu yes, jodío! -concluyó Nolo. Y ya no cabe más sapiencia por hoy.