Los representantes del Real Grupo de Cultura Covadonga aceptaron ayer, durante la vista del juicio por la impugnación de la asamblea que aprobó la fusión con el Centro Asturiano de La Habana, que la entidad no podrá vender patrimonio o asumir deuda sin ganar una votación por la mayoría cualificada de dos tercios, pero defendieron que, hasta el momento, no se produjo ninguna de esas dos circunstancias y, por lo tanto, la demanda ha sido «extemporal».
La letrada Inés Álvarez, en nombre del demandante Felipe Aller Celemín, hizo hincapié en que el convenio de fusión que fue sometido a la asamblea impugnada prevé que el Grupo asuma las deudas del Centro Asturiano, entre las que se incluye un crédito de Cajastur próximo a los 750.000 euros, así como la venta de parte de los locales de Begoña, condiciones ambas que precisarían la mayoría cualificada.
El paso del tiempo ha cambiado la perspectiva de lo ocurrido durante la asamblea grupista del pasado 30 de enero, hasta el punto de que cabe dudar si ha servido para algo más que para conocer la opinión de los socios sobre el fondo del asunto, es decir, la voluntad de fusión, ya que la forma de llevarla a cabo ha evolucionado sensiblemente.
El cierre del proceso concursal del Centro Asturiano, con el establecimiento y consensuado del camino y los plazos a seguir para pagar a los acreedores, así como la propuesta de vender la planta baja del edificio de Begoña (que se tratará en una asamblea convocada para el próximo domingo), ponen de manifiesto que el procedimiento para llevar a cabo la fusión, si es que llega a ejecutarse, va a distar mucho del planteamiento presentado por la directiva grupista a sus socios el pasado enero.
En ese sentido, el abogado del Grupo argumentó ayer que la asamblea supo siempre que el procedimiento quedaba supeditado, como no podía ser de otra manera, al resultado concursal en el Centro Asturiano, y evitó replicar a la abogada de Celemín sobre si el contenido del convenio sometido a votación podía ser avalado por una mayoría simple, que constituye el meollo de la demanda. El caso, vino a decir, es que ni se vendió patrominio ni se asumió deuda alguna, así que, a su juicio, no hubo ni hay irregularidad que proceda anular.
El público de la vista, celebrada en el Juzgado de Primera Instancia número 10 de Gijón, estuvo compuesto, casi en su totalidad, por socios del Centro Asturiano. El ex-presidente Daniel Prieto, que recurrió en los tribunales su expulsión, indicó a EL COMERCIO que, si los socios de la entidad recreativa no pasan al Grupo manteniendo su antigüedad, se impugnará también la asamblea del Centro Asturiano que aprobó la fusión, ya que así se había ofrecido a quienes votaron.