Miércoles, 22 de noviembre de 2006
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La parroquia de San Pedro plantea habilitar una vivienda en el antiguo centro de la tercera edad de Cimadevilla
El piso sería utilizado como domicilio permanente del párroco La subida del alquiler solicitada por la Fundación San Eutiquio rompió la negociación con Servicios Sociales
La parroquia de  San Pedro plantea habilitar una vivienda  en el antiguo centro de la tercera edad  de Cimadevilla
SEDE. Un hombre de avanzada edad camina frente a la entrada principal del hasta ahora centro de mayores de Cimadevilla. / E. C.
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La parroquia de San Pedro se plantea la posibilidad de habilitar una vivienda para el párroco dentro de las obras de rehabilitación del inmueble que, hasta el pasado mes de marzo, ocupó el centro de personas mayores de Cimadevilla. De esta forma, siempre respetando los criterios urbanísticos que impone en plan de Francisco Pol para todas las construcciones incluidas en el barrio antiguo, se llevaría adelante un proyecto de remoción total de las instalaciones, que están muy deterioradas. La intención de los responsables de la Fundación San Eutiquio es dar cobertura en los nuevos locales a todas las actividades parroquiales. Pero, desde el primer momento, también se planteó habilitar un espacio de vivienda para el párroco, como sucede en otras parroquias de la ciudad en las que su titular vive en locales anexos a la propia iglesia.

Los futuros proyectos para el inmueble pasan por un estudio previo de su estructura que, según parece, está bastante deteriorada. De hecho, a principios de este año, cuando aún era utilizado como centro para las personas mayores, se solicitó a los responsables de la Consejería de Servicios Sociales el permiso pertinente para hacer sondeos dentro del mismo y tratar de conocer el estado del edificio, así como si sería capaz de soportar un posible recrecido.

Una vez cerrado el centro de personas mayores, con su traslado a un piso alquilado en San Bernardo, la Fundación San Eutiquio inició negociaciones con la Consejería de Servicios Sociales tendentes al, en principio, previsible retorno del centro de la tercera edad al lugar de origen, una vez realizadas las obras de rehabilitación. Esa era, al menos, la intención de la consejería y en esa creencia estaban, igualmente, los responsables del centro de mayores y, también, de la Fundación de Servicios Sociales del Ayuntamiento.

Subida del alquiler

La negociación para la renovación del contrato, sin embargo, se complicó rápidamente. La Fundación San Eutiquio planteó unas condiciones que se consideraron inasumibles y que, básicamente, pasaban, en primer lugar, por un aumento del alquiler de 12.000 euros al mes, que era lo que se pagaba hasta la fecha, en otros 4.828 euros más, hasta situarse, en 16.828. Además, el compromiso del contrato sería sólo por diez años, la remodelación del inmueble se realizaría con cargo a los fondos públicos e incluiría habilitar una vivienda para el párroco de San Pedro.

Hubo entonces una contraoferta en la que la consejería planteaba la posibilidad de compartir los locales para las personas mayores con otros servicios de la parroquia, dado que se trata de un recinto con casi 1.500 metros cuadrados. Pedía, además, que el contrato fuera de, al menos, 20 años. No hubo posibilidad de acuerdo y, finalmente, hace unas dos semanas se rompieron las negociaciones. El Principado empezó a buscar nuevos locales en el centro de la ciudad para adaptarlos, en el plazo lo más breve posible, como centro de personas mayores. Así las cosas, fuentes de Servicios Sociales aseguraron ayer a EL COMERCIO que si bien la propiedad del inmueble está en su derecho de utilizar el edificio como considere oportuno, no lo hubieran abandonado en abril de saber que no había voluntad alguna de llegar a un acuerdo para el retorno. «Habríamos solucionado el problema de la luz y se podía haber seguido un año más en Cimadevilla hasta que, al menos, encontrásemos otro local en el centro que sea apropiado a nuestras necesidades. Se hubieran evitado, de esta forma, muchos problemas a las personas mayores», señalaron.

Necesidad de locales

El párroco de San Pedro y presidente de la Fundación San Eutiquio, Javier Gómez Cuesta, asegura que le costó mucho tomar la decisión de cerrar el centro de personas mayores, pero argumenta la imperiosa necesidad de locales que tiene la parroquia para realizar sus habituales actividades. Igualmente, reconoce que llegó a plantear la posibilidad de hacer un recrecido del inmueble, aún siendo consciente de que se trata de un edificio catalogado. En este sentido, Gómez Cuesta dijo que «la altura no se puede tocar y en la estructura se puede hacer alguna variante, pero casi nada. Habrá que hacerla nueva. La actual no aguanta pesos. El tejado es muy inclinado y lo que sí se podrían poner son velux, a modo de ventanas. ¿Vivienda para el párroco? Ya veremos a ver. Habrá que estudiarlo ahora de nuevo. Veremos si se puede hacer ahora o no. Desde luego, antes era imposible porque tendrías que coger parte de la planta del edificio».

Javier Gómez Cuesta señaló que «de todas formas, lo de la vivienda era una cosa, pero lo importante es que no tengo locales parroquiales. La catequesis la tengo en el colegio Santo Ángel; si el Coro ensaya dos días por semana tengo que suspender una reunión, porque no hay sitio. No tengo nada más que 40 metros cuadrados. Lo que pretendo es tener unos locales como tiene San Lorenzo, o la parroquia de Contrueces, por citar alguna. Eso es más que razonable, aunque para ello se haya tenido que tomar la decisión dolorosa de trasladar el centro de personas mayores».

 
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