El presidente, George W. Bush, pidió ayer al mundo que apoye al Gobierno de Fuad Siniora, cuya estabilidad se ve amenazada por el asesinato de su ministro Pierre Gemayel. Bush deseaba que el Consejo de Seguridad aprobase ayer mismo los pasos que faltan para la creación del tribunal internacional que juzgará el asesinato del ex primer ministro Rafic Hariri. En la ONU, el embajador de EE UU, John Bolton, furibundo, fue el primero en levantar el dedo acusador contra Siria e Irán.
«Obviamente no se puede decir con certeza, pero ciertamente es una interesante coincidencia que ocho de los últimos asesinatos políticos ocurridos en Líbano hayan sido todos conducidos contra políticos antisirios. Creo que se puede seguir la lógica de esto y sacar conclusiones», dijo Bolton.
Washington no tiene dudas de que el asesinato del carismático ministro libanés es «un acto de intimidación contra la coalición del 14 de marzo», dijo el subsecretario de Estado, Nicholas Burns, en referencia al movimiento que forzó la salida de las tropas sirias tras el asesinato de Hariri.
Reparto de culpas
En un comunicado leído desde Hawai, el presidente Bush también repartió la culpa con los vecinos de Líbano al reiterar su apoyo al Gobierno Siniora y a los esfuerzos del pueblo libanés «de defender su democracia en contra de los intentos de Siria, Irán y aliados de fomentar inestabilidad y violencia».
Bolton considera que el asesinato de ayer es «potencialmente devastador» para Beirut. «La Casa Blanca advirtió hace dos semanas que Siria e Irán, actuando a través de Hezbolá, pueden estar al borde de intentar un golpe de Estado en Líbano. Uno tiene que preguntarse si este deleznable asesinato no es su primer intento». Para aclararlo Bush pide que la investigación identifique «a la gente y a las fuerzas detrás del asesinato», especificó el mandatario.
La Embajada de Siria en Washington emitió un comunicado condenando «este monstruoso acto terrorista» y negando enérgicamente «cualquier involucramiento» de su país. «Esta charada de culpar a Siria por todo acto malicioso que ocurre en Líbano ha sido expuesta hace mucho tiempo y simplemente está perdiendo toda credibilidad».
Ayer eran muchas las voces que se preguntaban si la aprobación del tribunal internacional al que se oponen tantas facciones dentro de Líbano no contribuirá aún más a su desestabilización. Bolton insistió en que finalmente será el Parlamento libanés el que lo decida, «si no los asesinan antes».