Si el Partido Comunista de Asturias no acata la resolución dictada el sábado y no convoca de nuevo su VIII Congreso, el PCE tiene potestad para hacerlo «por sí mismo». Así lo advirtió ayer el presidente ejecutivo del comité federal del Partido Comunista de España, Felipe Alcaraz, que reaccionó a la contundente negativa de la dirección que encabeza Noemí Martín con una invitación a la «reflexión» para evitar que el conflicto llegue a mayores. Alcaraz, asimismo, aseguró que la posibilidad de que el litigio se zanje con una hipotética escisión del PCA sería «muy grave».
El 'número dos' del PCE, tras el rechazo de la dirección de los comunistas asturianos a convocar de nuevo el cónclave, fue muy cauto a la hora de ofrecer una valoración política. «No entendemos esa posición», argumentó, recordando que la decisión tomada el sábado por el comité federal de anular el VIII Congreso se tomó a partir de las conclusiones adoptadas por la comisión de estatutos siguiendo un procedimiento «riguroso». Así las cosas, Alcaraz entiende que el PCA «está en la obligación» de fijar una nueva fecha para celebrar el congreso, siempre antes del 12 de marzo de 2007. «Estoy convencido de que reflexionarán y tomarán la decisión correcta», señala.
«En último caso»
¿Y qué pasa si no lo hacen? Alcaraz considera prematuro entrar en hipótesis «porque todavía tienen 15 días para decidir», pero sí deja caer una posible pauta de actuación. El PCE, concreta, «puede convocar por sí mismo ese congreso», aunque no lo haga de forma directa el Partido Comunista de Asturias. Es una posibilidad, matiza el presidente ejecutivo del comité federal, que se adoptaría «en último caso» y si la herida abierta entre ambas formaciones no se cura con anterioridad.
El 'número dos' de Francisco Frutos en el PCE es más reacio aún a la hora de valorar la posibilidad, planteada desde ciertos sectores del PCA, de una escisión si no se consigue alcanzar un acuerdo sobre el VIII Congreso. «Sería muy grave», admite, antes de señalar que el este debate es «muy precipitado». «No creo que llegue a ocurrir», medita, en último caso.
La posición que sobre este debate mantiene la dirección de los comunistas asturianos, a pesar de las palabras de Alcaraz, no cambia. «No nos arrodillaremos ante Madrid», argumentan fuentes del PCA, que señalan, a modo de versión oficial, que no se plantea en ninguno de los casos la escisión del PCE. Un argumento que contrasta con las posiciones que ciertos sectores de la dirección mantienen sobre la viabilidad de esa ruptura y sobre la expresada el pasado domingo por el coordinador de IU en Gijón, Jesús Montes Estrada, que a preguntas de EL COMERCIO indicó que «cabe cualquier posibilidad».
En el PCA se considera que el debate abierto con el Partido Comunista de España excede el escenario regional y tiene un trasfondo más amplio. «En último término», señalan fuentes de los comunistas asturianos, «hay una parte del PCE que considera que se puede prescindir de IU», marca electoral bajo la que concurre a los comicios. Es un «ataque frontal» a Izquierda Unida y a su coordinador, Gaspar Llamazares, por parte de la facción «más fundamentalista y dogmática» del Partido Comunista de España.