El Ejecutivo es consciente de que José Luis Rodríguez Zapatero sufre la mayor parte del desgaste de la acción de gobierno cuando arranca el último tercio de la legislatura, y varios de sus miembros creen que eso es lo que refleja la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológicas (CIS). Los 'fontaneros' del Palacio de La Moncloa admiten que el Partido Popular ha conseguido erosionar la imagen del presidente, pero relativizan los resultados demoscópicos porque arrojan otros datos: por ejemplo, que el partido opositor no aumenta su respaldo electoral ni Mariano Rajoy genera confianza entre los ciudadanos.
Ni en el Palacio de La Moncloa ni tampoco en la madrileña calle Ferraz -sede central del PSOE- ha provocado demasiada preocupación el último sondeo del CIS. A lo largo de la legislatura, los socialistas han sufrido varios retrocesos de los que aseguran haberse recuperado siempre.
El sondeo conocido ayer sitúa al PP a sólo 1,4 puntos del PSOE, la distancia más corta desde marzo de 2004. Pese a ello, el partido del gobierno cree que el peor bache de la legislatura fue el sufrido durante la recta final del proceso de reforma del Estatuto de Cataluña, que, bromean, «parecía que iba a ser la tumba de Zapatero». «Y ahora mírale», apostillan.
Los asesores del presidente relativizan además el valor de una encuesta que concluye que, en intención de voto directo, el PSOE está once puntos por delante del PP; es el dato 'cocinado' por el CIS el que reduce la distancia a un casi empate técnico de 1,4 puntos de ventaja sobre el primer partido de la oposición.
Las entrevistas a los encuestados se realizaron en un momento delicado: el futuro del proceso de paz era incierto porque ETA acababa de robar 350 pistolas en Francia y durante esos días el PSOE sufrió un cierto desconcierto por el rechazo de José Bono a encabezar la lista de la Alcaldía de Madrid y la elección de Miguel Sebastián como candidato.
Mérito del PP
Fuentes tanto gubernamentales como del partido admiten, pese a este análisis, que el desgaste es «objetivo» y lo achacan en gran parte a la estrategia de oposición del PP. Miembros del Ejecutivo reconocen que algunos de los asuntos elegidos por la formación de Rajoy para dañar al gabinete socialista han sido efectivos a corto plazo, como la lucha antiterrorista o la unidad de España.
En La Moncloa sostienen, sin embargo, que el PP se equivoca al pensar que al utilizar el proceso de paz obtendrá réditos electorales, porque están convencidos de que a largo plazo tendrá un efecto 'boomerang'. «La gente les hará pagar por ello porque sabe que lo que hacen no está bien», aseguran. Y consideran que el debate sobre la estructura del Estado «se desinfla» entre otras cosas porque el propio PP ha entrado en el juego de las reformas en todas las comunidades que han propuesto una modificación en su carta autonómica, salvo en Cataluña.
El Gobierno ha tomado nota del aviso del CIS, en el que Rodríguez Zapatero obtiene su peor puntuación de la legislatura.
Vuelve a suspender con un 4,76, una nota que le sitúa por debajo de la que obtienen sus vicepresidentes, situación ha llevado a dirigentes del partido a reconocer que cada vez echan más en falta «que algún ministro recoja los golpes» que la oposición dirige al presidente.