La sede bancaria del Muelle que cambiará próximamente de manos forma parte del catálogo de edificios protegidos de la ciudad. El Plan Especial de Protección y Reforma Interior (PERI) del barrio de Cimadevilla, redactado hace dos décadas por el urbanista Francisco Pol, establece el grado de protección que tiene en la normativa actual el inmueble del Urquijo.
Le asigna concretamente la protección P3, que se aplica «a los edificios con valores arquitectónicos, históricos o ambientales de características no singulares en el ámbito del plan especial».
El documento urbanístico que ha servido de referencia para el desarrollo del barrio alto de la ciudad lo incluye también en esta modalidad de protección por presentar «una tipología y organización interior adecuada a los usos autorizados, o con capacidad de adecuación a esos usos sin alteraciones sustanciales de su tipología y organización».
Sobre esas premisas, el equivalente al plan del Muro de Cimadevilla autoriza sólo la rehabilitación y la reestructuración interior parcial, quedando en consecuencia terminantemente prohibidos cambios interiores de mayor calado, así como la ampliación, demolición y sustitución.
En cuanto a los posibles cambios de usos, el documento también es muy claro. No se admiten en principio usos residenciales, a diferencia de lo que sucede con la antigua sede del Banco de Gijón, por la sencilla razón de que a lo largo de su historia como inmueble nunca ha tenido esa finalidad. Por tanto, en el futuro podrá seguir albergando oficinas, la calificación que tiene en el plan de Cimadevilla, o sustituirlas bien por equipamientos de cualquier tipo o bien servicios de la Administración.
Las intervenciones en el inmueble desde la entrada en vigor del documento urbanístico que lo regula han sido escasas. El Ayuntamiento sólo autorizó en 1999 la restitución de unas escaleras en la parte trasera de la sede bancaria que da a la calle de Zamora y por donde se entra ahora a una notaría. Este elemento estaba en el proyecto original y había sido eliminado en una remodelación anterior que data de 1980.
Desde el punto de vista arquitectónico, el emblemático edificio del Banco Urquijo se encuadra en la denominada corriente historicista de principios del siglo pasado. Tiene una composición asimétrica por albergar soportales en uno de sus laterales, y una escalera de doble tramo en la puerta de acceso.