El 24 de octubre Ángel Luis García inició una huelga de hambre frente a la oficina del BBVA de la plaza del Carmen. El objetivo de la protesta era la cantidad de 6.000 euros que el banco le reclamaba para cancelar una deuda de 43.000, por avalar a un tercero, que según García había prescrito hacía 15 años. Ahora, una sentencia del Juzgado de Instrucción número I de Gijón le ha dado la razón: «Es una sentencia firme, en la que se reconoce la prescripción y se levanta el embargo sobre mis bienes», afirma aliviado.
Ángel Luis García quiere denunciar «la presión a la que me ha sometido el banco, ante lo que era claramente era un error judicial». El problema se remonta 1986, cuando contrajo una deuda de 43.000 euros al firmar un aval de una empresa que montó un conocido.