Viernes, 24 de noviembre de 2006
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GIJÓN

AURELIO MENÉNDEZ MIEMBRO DEL CONSEJO DE ESTADO
«A los vocales del Consejo debería elegirlos la propia carrera judicial»
«La politización de la Justicia constituye un hecho grave y, si la hay, es un error, porque tiene que ser objetiva y aplicar el Derecho»
«A los vocales del Consejo debería elegirlos la propia carrera judicial»
AFABLE. Aurelio Menéndez (derecha), con un asistente. / BILBAO
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Está jubilado de casi todo, menos de la vida. Y es que alguien que disfrutó con la docencia universitaria, brilló con el ejercicio del Derecho, saboreó las mieles ministeriales, moldeó el futuro como preceptor del Príncipe de Asturias y fue magistrado del Tribunal Constitucional, no puede apearse del vértigo diario. Por eso Aurelio Menéndez, originario de Santa Olaya, lee todos los días la prensa asturiana desde su atalaya de Madrid para suscitar debate en cuanto tiene ocasión.

Como ayer, en que, invitado por el Ateneo Jovellanos, habló de la justicia, el Derecho y los juristas, y dejó servida la polémica. No sólo mantuvo que Derecho no es sinónimo de justicia, sino que la política tiene que mantenerse alejada del poder judicial. Incluso de la elección de vocales del Consejo que lo preside.

-Si el Derecho puede ser injusto, se derrumba el icono popular de que justicia y Derecho son una misma cosa. Muchos abogados estudiaron Derecho para hacer justicia.

-Yo mismo fui uno de esos estudiantes. Quería administrar justicia, pero años después, mi maestro Torcuato Fernández Miranda me enseñó que Derecho y justicia son cosas distintas, porque el primero está en el mundo del ser, sujeto a una normativa, y la segunda entra en el ámbito de los valores. No se puede decir que sólo es Derecho lo que es justo, porque todo sistema de normas es Derecho y puede ser justo e injusto, y, desgraciadamente, el injusto es más frecuente de lo deseable. Pero no se confunda, no son antagónicos. Lo contrario del Derecho justo no es el injusto, es la arbitrariedad.

-¿No hay, entonces, ningún ordenamiento jurídico justo en sí mismo?

-Lo pongo en duda. Pero yo creo en la justicia, porque creo en la labor de los juristas. No tienen que creer que todo en Derecho está hecho y cerrado. Al contrario, está abierto a su trabajo, porque utilizan el instrumento principal que canaliza la justicia humana. No se trata sólo de aplicar la norma, los juristas tienen que hacer un esfuerzo e interpretarla. La carrera judicial es muy importante y antes o después la profesión de juez será la cúspide de las profesiones públicas.

-Pero ahora todavía se les llama jueces-estrella.

-No me parece mal si se les llama así por ser grandes jueces, no por resolver cuestiones políticas. ¿Ojalá que sean estrellas si son excelentes!

-¿Está politizada la justicia?

-La politización de la justicia es grave y, si la hay, es un error. La justicia no puede estar politizada en esencia, el juez tiene que ser objetivo y aplicar el Derecho. De todas formas, en ningún país están totalmente separados los poderes legislativo, ejecutivo y judicial y la intromisión no es buena. Si los poderes se confabulan, todo se viene abajo.

-¿La intromisión política en la justicia tiene un color dominante?

-No me atrevería a decir color. Ni en España ni fuera, porque la tentación de influir es universal.

-¿Quién debe elegir, entonces, a los vocales del Consejo General del Poder Judicial?

-Los miembros de la propia carrera judicial. Y lo digo yo, que he sido elegido magistrado del Tribunal Constitucional por el Congreso, pero no me importa. La primacía debe tenerla la judicatura, con todos los problemas que acarrea.

 
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