EL Ateneo Jovellanos llevó a cabo con éxito el encuentro de ateneístas y periodistas iberoamericanos, filipinos y portugueses y la concesión del primer premio de investigación histórica a Antonio Martínez Marsilla, por su obra 'Lorenzo Arrazola o el Estado liberal católico', y un accésit a Inés Quintero Montiel, por 'El Marquesado de Toro 1732-1851. Nobleza y sociedad en la provincia de Venezuela'.
Felicito de todo corazón a todos los que participamos en este evento y utilizo el plural no por emular a la realeza o el papado, sino porque yo también he contribuido con mi pequeño granito de arena. La organización ha sido complicada; fueron muchas las personalidades que vinieron de diversos países iberoamericanos y muchos los actos que se celebraron durante tres días en nuestra ciudad. No puedo decir que todo salió perfectamente.
En la organización estábamos varios voluntarios de la junta directiva del Ateneo. Hubo alguna que otra metedura de pata (mía, alguna que otra), pero todo se subsanó con buena voluntad y buen humor.
Tenemos que agradecer a los patrocinadores su apoyo económico y a nuestra alcaldesa, Paz Fernández Felgueroso, y la Sociedad Mixta de Festejos su contribución. También a los ateneístas que nos acompañaron en la cena de clausura.
Hemos tenido en nuestra ciudad a personalidades como Gonzalo Anes, Francisco Rodríguez, Chef Checo, Juan Velarde Fuertes, Isabel San Sebastián, Diego Carcedo, Juan Manuel de Prada, Arturo Azuela, Julio Jáuregui y un largo etcétera. Y como siempre que se trabaja por algo que merece la pena, al final el esfuerzo se ve recompensado por lo que aprendes y por el legado que dejas a tu ciudad. Así que, aunque esté feo que yo lo diga: «¿hurra por el Ateneo Jovellanos!».