Este escrito va dirigido al doctor Otero, médico del Hospital General de Asturias, recientemente fallecido:
Porque nos escuchaste cuando lloramos / porque siempre tenías tiempo / porque siempre estabas de buen humor, / porque creías en los niños, / les hablabas, les escuchabas, / les hacías reír.
Porque no existían horas en la consulta / porque nos llegabas al corazón / porque nos sentíamos queridos / por tu gran vocación de médico / por tu amor hacia los niños / por tu trato exquisito hacia los padres, / por todo ello y mucho más, mi familia te llevará siempre / dentro de nuestro corazón.