José María Antequera es abogado y profesor de Derecho Sanitario y Bioética de la Escuela Nacional de Sanidad. Participa, además, como ponente en el foro de 'Ciudadanía Sanitaria', enmarcado en el XV Congreso de Derecho y Salud que finaliza hoy en Oviedo.
-En su conferencia ha hecho referencia al concepto de 'democracia sanitaria'.
-Creo que las prestaciones sanitarias se tienen que dar por el mero hecho de ser ciudadano del Estado, en un plano de igualdad.
-¿Cree que el traspaso de competencias del Estado a las comunidades autónomas obstaculiza este proceso?
-Es una barrera. Los pacientes dependen de la consejería. Para ser trasladados necesitan su permiso. Mi ponencia defiende el reconocimiento de la libre circulación de pacientes, que es en lo que están trabajando en la Unión Europea.
-En materia legislativa, ¿España tiene mucho que envidiar al resto de países europeos?
-En absoluto. El Sistema Nacional de Salud tiene sus deficiencias, pero no deja de ser modélico a nivel internacional, por su cobertura internacional y de naturaleza gratuita.
-¿Qué mejoras propone?
-Tener un buen gobierno en el sistema de salud y que las comunidades autonómas y el Estado comprendan que la asistencia sanitaria es un bien, al margen de visiones partidistas, lo cual no siempre se cumple.
-¿Apoya a los médicos en su exigencia de poder dedicar diez minutos a cada consulta?
-Es una cuestión de organización. Lo que está claro es que los pacientes tienen derecho a una buena atención y a la información. Este último siempre sale perjudicado con las prisas y, sin información, la situación necesaria de confianza con los doctores se rompe.
-La bioética siempre va unida a la polémica...
-Ahora se está tramitando una ley de biomedicina en el Parlamento. Es una gran oportunidad para establecer una situación de seguridad y respeto a las personas. El que investigue sabrá hacia dónde tiene que ir y hasta dónde llegar porque estará regulado. De todas formas, los problemas éticos no desaparecerán.