Con una simple mirada al anteproyecto para el recubrimiento envolvente de El Molinón se empieza a comprender la trascendencia que adquirirá la instalación municipal. «Se acerca mucho a una visión moderna, no sólo aquella que se puede encontrar en algunos puntos de España, sino incluso en otros países, en los que ya se han abordado este tipo de reformas». Las palabras del presidente del Sporting expresan el grado de satisfacción que reina en el club gijonés ante una obra que califica como «singular».
Dicha característica es, en palabras de Manuel Vega-Arango, «acorde con la complejidad del proyecto», resuelto, en cualquier caso, con un esquema de claridad en lo funcional y de relativa sencillez en el aspecto estructural.
El desafío era hallar una forma para envolver el estadio y optimizar los recursos. Y se ha conseguido de la mano «de un artista tan importante como Joaquín Vaquero Turcios», destaca el dirigente rojiblanco. «Y de un artista importante sólo puede salir una obra importante», agrega Vega-Arango, que viajó ayer con la expedición rojiblanca a Vitoria.
La fachada con material traslúcido y prismas luminosos de varios colores no ha resultado indiferente. Al contrario. O gusta o disgusta. Pero no pasa inadvertida. Tampoco para el presidente sportinguista, al que el aspecto visual que adquirirá El Molinón, y que ya conocía desde hace varias semanas, le agrada. «Estamos en unas manos expertas, las de una persona con una exquisita profesionalidad y un buen gusto arquitectónico reconocidos en todo el mundo».
El dirigente de la entidad cree que con esta reforma «el Sporting abrirá una nueva etapa de su historia». Rechaza a quienes creen que esta obra se quedará en un mero lavado de cara porque «será suficiente y también hay que recordar que el Ayuntamiento no se puede meter en otras cantidades mayores». En este sentido destaca el incremento de la inversión -«ha pasado de tres a ocho millones»- y la posibilidad que queda abierta «para ampliar la Grada Norte».