Asturias se prepara para iniciar en 2010 una nueva etapa. La puesta en funcionamiento de la regasificadora de El Musel y la construcción de al menos nueve ciclos combinados supondrá el despegue de una era energética volcada en el gas. La diversificación de las fuentes en un sector tradicionalmente centrado en el carbón, generará inversiones que superarán con creces los 3.000 millones de euros, una cuantía que representa el 14,2% del Producto Interior Bruto (PIB) regional -cuantificado en 21.000 millones de euros-.
Las inversiones energéticas previstas en el Principado se disparan hasta los 3.455 millones de euros si se contabilizan, además del coste de la regasificadora (375 millones) y de las plantas de ciclo combinado (2.000 millones), los proyectos de parques eólicos (900 millones), las instalaciones de biodiésel (sólo la planta de Natura que se instalará en El Musel costará 40 millones) y las líneas de alta tensión que hará Red Eléctrica Española (REE) y que ascienden a 140 millones.
Hasta el momento, cinco compañías han presentado los avales para construir plantas de ciclo combinado. Son dos de HC Energía, en Ribera de Arriba (800 megavatios); un grupo de Iberdrola, en Lada (800 megavatios); otro de Energías del Nalón, en Trubia (400); dos grupos de la irlandesa ESBI en Corvera, que suman 860 megavatios; uno de Endesa, en La Pereda, de 400 megavatios, y otro igual de la misma eléctrica en Aboño. HC también ha presentado el aval para construir en Aboño un grupo de ciclo combinado, aunque este proyecto está a expensas de que la compañía decida, en el primer trimestre de 2007, si se decanta por el gas o por un tercer grupo de carbón.
Al valor de la inversión se suma el factor humano. El sindicato UGT de Asturias estima que el sector energético generará 12.217 empleos hasta 2010. Aunque hasta esa fecha no entrará en servicio la regasificadora, el «efecto arrastre» de esta instalación repercutirá de forma directa, según UGT, en la creación de nuevos puestos de trabajo en la región.
Los expertos coinciden en que todas las fuentes energéticas son necesarias para afrontar el futuro desarrollo económico, pero el gas despunta como la fuente que experimentará el mayor 'tirón'. Un informe de Gas Natural prevé que el aumento de la producción de energía eléctrica en España previsto para 2011 se conseguirá a través de las plantas de ciclo combinado de gas y electricidad en detrimento del carbón, que perderá su actual liderazgo en el 'mix' energético.
El estudio establece que la generación eléctrica a través de gas aumente un 74%, al pasar del 19% del total en 2004 al 33% en 2011, mientras que el carbón, que ahora supone el 30% del total de la producción, se reduzca a la mitad, esto es, al 15%. También la opción nuclear vería reducida su aportación al sistema español, al pasar del 23% actual al 19% dentro de siete años. Las energías renovables aumentarán su peso, ya que supondrán el 28% del total de la producción eléctrica en 2011, frente al 20% actual, mientras que la aportación del fuel se recortará a la mitad, del 8 al 4%.
El nuevo plan energético nacional, aprobado por el Consejo de Ministros el pasado mes de abril, prevé que Asturias tenga en 2011 una potencia instalada de 4.000 megavatios más, lo que supone casi duplicar su actual capacidad de producción y abre la puerta a que operen en la región diez grupos de ciclo combinado de 400 megavatios cada uno. La confirmación de esa demanda «solvente» en Asturias fue clave para que el Gobierno central incluyera el proyecto 'estrella' del Principado en el nuevo documento.
El jefe del Ejecutivo regional, Vicente Álvarez Areces, se reunió con el ministro de Industria, Joan Clos, el pasado 3 de octubre en Madrid. En dicho encuentro, Álvarez Areces le pidió a Clos que acelerara la adjudicación de la regasificadora. La respuesta fue positiva y en menos de mes y medio el Ministerio de Industria adjudicó de forma directa a Enagás las obras de construcción de la planta de El Musel. Una resolución de la Dirección General de Política Energética y Minas del Ministerio de Industria justificaba el «carácter excepcional» de la regasificadora y afirmaba que «debe ser acometida de forma inmediata para asegurar la adecuada cobertura de la demanda gasista en los próximos años». Consideraba, además, que su construcción ampliará la infraestructura de almacenamiento, regasificación y transporte de gas natural en el Norte de la península y reforzará el sistema de transporte primario de gas natural, permitiendo atender más eficazmente el incremento previsible de la demanda de gas natural y coadyuvar a la mejora de la regularidad y eficiencia del sistema gasista español.
Luz verde
Además de la resolución del Ministerio de Industria, el proyecto de la regasificadora cuenta con el informe favorable de la Comisión Nacional de Energía. Enagás, como gestor técnico del sistema, había emitido también una propuesta en la que ponía de manifiesto que «sería necesario que se agilizasen al máximo posible los trámites precisos para la autorización, construcción y puesta en marcha de la regasificadora de El Musel para que pueda estar concluida en la fecha prevista». La previsión es que la planta esté en marcha en 2010 y que su construcción en el puerto gijonés comience en un plazo de 16 a 24 meses, una vez supere el estudio de impacto ambiental y consiga las autorizaciones administrativas y de ejecución.
Enagás había mostrado su interés por hacerse cargo de la gestión y propiedad de esta planta regasificadora en solitario, pero las presiones del Principado para que diese entrada a capital asturiano están dando sus frutos. Según adelantó EL COMERCIO el pasado jueves, Enagás ha decidido que HC Energía sea su socio único en el proyecto. A través de su filial vasca Naturgás, la compañía eléctrica asturiana tomará una participación superior al 20%. Pero al jefe del Ejecutivo regional le gustaría que hubiera más socios en el capital de la regasificadora y así se lo hizo saber el viernes, en Oviedo, al presidente de Enagás, Antonio González Adalid. Tras el encuentro, ambos comparecían ante los medios de comunicación y dejaban entrever las posibilidades de que Duro Felguera participe en la construcción de la planta. González Adalid dejaba claro que prefería tener al grupo asturiano de bienes de equipo como «contratista» que como socio.