La solución de futuro para el hórreo asturiano está en la implicación de la llamada sociedad civil, pero el primer paso lo ha de dar el Principado. De esa premisa han partido las conclusiones de la jornada de trabajo celebrada ayer en el Museo Etnográfico del Pueblo de Asturias sobre la pervivencia y proyección del hórreo, que se sustenta en el establecimiento del 'Uninsa' como patrón para afrontar la catalogación, aún sin realizar, de la construcción asturiana por excelencia. El aplauso del sector, ante sus pegoyos, lo convirtió en referencia regional
«Si somos capaces de vertebrar un 'cluster' alrededor del hórreo, en el que estén implicados todos los sectores, se puede generar una voluntad turística y poner en valor el hórreo», señaló Xosé Nel Navarro, promotor de la jornada de debate, a la que asistió una curiosa representación del Principado. No había nadie de la Consejería de Cultura, pero sí el consejero de Justicia, Francisco Javier García Valledor, y el viceconsejero de Ciencia y Tecnología, Herminio Sastre.
No obstante, Navarro fue claro al señalar que la Administración ha de mover ficha, aunque sea a través de una declaración de intenciones. «Yo creo que el Principado debe realizar una declaración política de apoyo a la incorporación del hórreo como elemento social e integrado en el entorno. No tiene ningún coste económico, así que puede hacerlo, pero tiene que ser desde la cúspide».
La petición del organizador del I Congreso del Hórreo que se ha celebrado en Asturias podría encontrar eco en el Gobierno regional, toda vez que tanto García Valledor como Sastre asumieron con agrado y apoyo los principios del debate de ayer, sostenidos sobre «cómo incorporar el hórreo a la sociedad moderna, cómo protegerlo y cómo ponerlo en valor no sólo con subvenciones, sino con mecanismos para incorporarlo al mercado», según explicó el propio consejero de Justicia, para concluir, a continuación, que «iniciativas como ésta merecen nuestro apoyo, porque procuran preservar el hórreo en una sociedad que se ha urbanizado y en la que el hórreo pierde valor».
García Valledor, quien justificó su presencia en el Pueblo de Asturias en una cuestión «jurídica, porque dentro del derecho tradicional asturiano un hórreo es una fuente inagotable de conflictos», hizo un ejercicio de autocrítica gubernamental y señaló que «el afán lógico, razonable, y hasta obligado, de la Administración de conservar el patrimonio no ha ayudado mucho. La voluntad de proteger hay que ampliarla hasta la actuación a propuestas. El hórreo no puede subsistir sólo desde el apoyo o subvención de la Administración, sino que tiene que ser receptiva a las propuestas que se formulen».
Y las propuestas son varias y en diferentes direcciones. La elaboración «urgente, ya», de un catálogo de la realidad del hórreo en Asturias «es, más que una necesidad, un derecho», afirmó Xosé Nel Navarro, para añadir a continuación que «resulta inexplicable que no esté hecho todavía».
El presidente del Partíu Asturianista, encuentra muchas más cosas inexplicables. «La Administración ha sido siempre una fuente de problemas, un obstáculo permanente para el mantenimiento de los hórreos», afirmó Xuan Xosé Sánchez Vicente, quien aderezó la falta de interés del Principado con un dato: «Desde que lleva gobernando el PSOE e Izquierda Unida ni uno solo de los talleres ocupacionales que han puesto en marcha lo han dedicado a la recuperación de hórreos. No tienen ningún interés, por eso iniciativas como ésta van en buena dirección».
Pero, en realidad, el que actuó como receptor del Principado fue Herminio Sastre, quien fue invitado con la intención de involucrar el hórreo en proyectos de I+D. Y aceptó el reto. Se mostró dispuesto a abrir posibilidades investigadoras, pero también recordó que el Plan de Investigación responde a propuestas y que éstas han de partir del sector. Sastre escuchó y hasta aguantó estoicamente las críticas al Gobierno. Pero salió airoso ante un auditorio dolido. Todos alabaron su compostura. FRANCISCO VALLEDOR
HERMINIO SASTRE
X. X. SANCHEZ VICENTE