Lunes, 27 de noviembre de 2006
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CUENCAS

LA LUCIÉRNAGA
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Al igual que en estas épocas cercanas a la Navidad nuestras calles y establecimientos se decoran y adornan con llamativos símbolos navideños, sucede lo mismo cuando se acercan las fechas electorales. Al igual que los Reyes Magos, a quienes se debe escribir la carta para que tus deseos se cumplan, los políticos aparecen meses antes en diferentes sitios, casi al mismo tiempo, para acompañar a los ciudadanos en los diferentes actos e inauguraciones. Un efecto casi de Rey Mago, ya que durante el resto del año no había posibilidad de su asistencia por problemas de agenda, digámoslo de ese modo.

Y así es posible que personalidades regionales y principalmente, el cabeza de lista en la Presidencia del Gobierno gegional, tenga la facultad de poder estar a las ocho de la tarde a un acto en Oviedo y veinte minutos más tarde acudir a La Felguera a otro.

Desde que era niño siempre me pregunté cómo es posible que los Reyes Magos repartan los juguetes en una sola noche, y ahora lo comprendo mucho mejor. Su secreto se basa en la ilusión. Lo único que varía de sus Majestades de Oriente a nuestros políticos es que estos últimos aparecen cada cuatro años, y además no siempre cumplen los deseos que los ciudadanos solicitan.

Por primera vez en la historia, desde las cuencas mineras se va a escribir una carta común, una petición popular, anticipando al próximo día trece de diciembre una concentración en La Felguera para que se incluya de manera definitiva y clara el compromiso de construcción de un hospital para atención y cuidado de personas discapacitadas.

Muchos no saben si pedir un hospital de parapléjicos o de discapacitados, existe mucha desinformación en la ciudadanía, por lo que lo que se pretende en esta concentración es que se tenga un conocimiento transparente de lo que se pide y sobre todo saber si en esta petición se tiene el visto bueno de Melchor, Gaspar y Baltasar.

Para lo que servirá este acto es para pasar lista a quienes dan su apoyo al principio y se callan al final, y para que de una vez sean los ciudadanos los que se equivoquen, o no, en los proyectos de inversión para las cuencas mineras. Luego vendrán las disculpas conocidas: «No habéis sido buenos, así que te han traído carbón». A lo mejor, pensándolo fríamente habría que ser muy malo, imagínense las miles de toneladas que conseguiríamos.

 
Vocento

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