Lunes, 27 de noviembre de 2006
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GIJÓN

LORENA CANO ESTUDIANTE DE INFORMÁTICA A LA QUE UN CONOCIDO INTENTÓ ASESINAR CON UNA BOMBA
«No tengo miedo a ver a Mario en el juicio, sólo a lo que pueda inventar»
«Me han dado la minusvalía por las heridas de una mano. En estos tres años me he sometido a varias operaciones»
«No tengo miedo a ver a Mario en el juicio, sólo a lo que pueda inventar»
VÍCTIMA. Lorena Cano, en una imagen de enero de 2004. / CITOULA
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EL SUCESO

EL SUCESO
Fecha: 9 de diciembre de 2003.

Hechos: A Lorena Cano la intentó asesinar Mario C. L., un leonés al que conoció por internet y que quería cobrar un seguro que la joven firmó a su nombre. Un fallo en el explosivo que le colocó en unas gafas le salvó la vida.

Juicio: Mario C. L. permanece en una cárcel de León acusado de asesinato en grado de tentativa.

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Lorena Cano, la joven estudiante de Informática de Piedras Blancas a la que un amigo intentó matar con una bomba en el campus de Gijón, rememora los hechos casi tres años después de aquella fatídica noche. Su agresor, Mario C. L., al que había conocido por internet meses antes, permanece en la cárcel leonesa de Mansilla de las Mulas a la espera de que se celebre el juicio el próximo mes de enero.

Los hechos se remontan al 9 de diciembre de 2003, cuando la joven, que en la actualidad tiene 23 años, acudió con el presunto agresor a un descampado con el pretexto de que ella le ayudara a probar un 'localizador de vehículos'. El joven, natural de León, le colocó unas gafas negras y una caja en el regazo mientras ella permanecía en el interior del vehículo. Un fallo en el dispositivo del artefacto colocado en las gafas le salvó la vida a Lorena, que tuvo que ser atendida de las graves heridas en brazos y piernas.

Mario C. L. había estado detenido anteriormente por pegar a un anciano al que robó y por causar importantes daños en una cabina telefónica con explosivos sustraídos de una mina de Astorga. La joven narró a EL COMERCIO cómo ha vivido estos tres años después del terrible suceso que casi le cuesta la vida. Ahora prefiere mantener su imagen en un cierto anonimato porque quiere «hacer una vida normal sin que me reconozcan por la calle».

-¿Le han quedado secuelas del incidente?

-Me han dado la minusvalía por las lesiones de la mano derecha. Tengo un injerto en el dedo pulgar, una cicatriz hasta el codo y la marca del antebrazo derecho de donde me cogieron la piel para hacer el injerto. También tengo marcas en la mano izquierda y cicatrices en los muslos de las dos piernas. He estado todo este tiempo yendo a rehabilitación y sometiéndome a varias operaciones.

-¿Y a nivel psicológico que tal se encuentra?

-Yo creo que bastante bien, procuro no pensar mucho en lo que me pasó y seguir haciendo mi vida normal.

-¿Como es ahora su vida?

-Continúo con mis estudios en la Universidad, estoy en tercero de Informática. Voy a la facultad varios días por semana y ayudo a mis padres en el bar que tenemos en Piedras Blancas.

-¿Necesitó tratamiento psicológico para poder superar lo sucedido?

-No, sólo necesité rehabilitación a nivel físico.

-¿Le afectó el siniestro en lo académico?

-Perdí un curso de la facultad porque tenía rehabilitación todos los días y apenas podía ir a clase. Lo retomé hace dos años y ahora sigo a mi ritmo.

-¿Cómo se enfrenta al juicio? ¿Tiene miedo a volver a encontrarse con su agresor?

-No tengo ganas de volver a recordar todo lo que ocurrió, sólo quiero que pase todo rápido para enterrar de una vez el tema. No me da miedo volver a ver a Mario, lo que más respeto me causa es lo que pueda inventar porque es un mentiroso integral, llevaba varias vidas paralelas y no sé por dónde puede salir, es imprevisible.

-¿Volvió a tener algún contacto con su agresor?

-No he sabido nada más de él desde ese día. Sé que está en una cárcel de León y que, según me dijo mi abogado, hace un año y algo tuvo una sobredosis por droga y estuvo en la UVI, pero no he tenido más noticias de él.

-¿Algún familiar o amigo de su agresor se interesó por su estado?

-No, nadie. Su padre está muerto y su madre, que vive en León, no se ha puesto nunca en contacto conmigo. Las personas que conocíamos en común, que eran pocas, me dijeron posteriormente que no era de fiar. Eso era una cosa que todo el mundo sabía, un secreto a voces que nadie comentaba.

-¿Qué pena pide para él?

-Mi abogado pide 25 años de cárcel y 63.000 euros de indemnización. Esos temas los lleva mi madre y el abogado porque a mi no me apetece nada hablar sobre lo que pasó, bastante tendré que recordarlo cuando empiece el juicio como para repetirlo cada día.

-¿Desconocía por completo a lo que se dedicaba Mario?

-Sí, totalmente. No sabía que había estado en la cárcel ni nada de su vida, fue a raíz de lo que pasó que me enteré de todo por lo que me contó la Policía. Él tenía montado un personaje totalmente distinto conmigo, incluso mintió en la edad, me dijo que tenía 23 años. La policía me enseñó luego una libreta que le habían requisado y donde aparecía un listado de chicas con todas las mentiras escritas que le había contado a cada una.

-¿Tuvo una relación sentimental con él?

-No éramos novios exactamente, tuve una relación con él anterior al suceso. Cuando me intentó matar no estábamos juntos, lo habíamos dejado cuando él se fue a trabajar fuera.

-¿Es consciente de que la intentó matar?

-Si, ahora sí. Me costó asimilarlo pero ahora sé perfectamente lo que me intentó hacer.

-¿Ha notado algún rechazo por parte de su amigos o conocidos a raíz del incidente?

-No, mis amigos y mi familia siempre me han apoyado y han estado ahí. Pero sí que hay gente que habla y hace propia la historia como si fuese suya, escuchan rumores y los dan por ciertos y eso es lo que más duele.

-Fue encarcelado por robar explosivos en una mina de León ¿Le contó alguna vez que tuviese contacto con explosivos?s

-No, no me dijo nada, pero repito, que no sabía nada de su vida, era totalmente diferente a lo que él me contaba.

-Le conoció por internet. ¿Continúa utilizando ese medio para entablar amistades?

-No, en su momento tampoco utilizaba mucho los chats, a Mario lo conocí por casualidad, pero no soy la típica chica que se dedica a conocer gente por internet, más aún, después de todo lo que me pasó.

 
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