El ex viceconsejero de Formación Profesional del Gobierno Vasco, Jorge Arévalo Turrillas, viajó ayer a Gijón para participar en la Jornada de Calidad y Mejora Continua de las Organizaciones. Se apoyó en su experiencia gestora para analizar la situación actual de la FP y expuso el camino hacia el que ésta camina de la mano de la calidad y las nuevas tecnologías.
-¿Conoce cómo ha evolucionado la Formación Profesional en Asturias?
-Ha evolucionado mucho en los últimos años, se nota que hay ganas de seguir avanzando. La calidad es ahora una de las cosas en las que necesita profundizar con más urgencia. Y por los pasos que está dando la Administración, creo que va a ir evolucionando bien. En Asturias hay buenos centros y el profesorado se va implicando y marcando objetivos.
-El acoso escolar está en boca de todos, ¿en FP se dan los mismos problemas?
-Como en todos los centros, pero aquí hay menos tiempo para el acoso... La ventaja sobre los otros centros es que el alumno viene aquí a hacer lo que quiere, lo que le gusta, y por eso se dan muchos menos casos de acoso. Los estudiantes no tienen asignaturas comunes, como matemáticas o lengua, sino asignaturas prácticas o tecnológicas. Además, nos movemos en unos niveles de edad superiores, de entre 16 y 18 años o más. Son otro tipo de centros y el acoso es menor.
-¿Cómo se alcanza la calidad?
-La calidad es necesaria para el desarrollo de la sociedad. Yo me centro en dos conceptos: la innovación, que en este mundo globalizado nos va a salvar, y la mejora creativa, que significa que no basta con saber hacer algo y punto, el trabajador ahora tiene también que aportar ideas a su empresa.
-¿Por qué?
-Porque la educación no puede ser algo estático. En España se ha universalizado la educación, han cambiado muchas cosas, y los esquemas no pueden ser los mismos que hace 20 años.
-¿La competitividad, cada vez mayor, fuerza la mejora?
-Si estamos en una sociedad tan competitiva, en la que no sólo hay que competir con los trabajadores de este país, sino también con los de los demás países, hay que hacer hincapié en que las personas y su formación son fundamentales. Aunque el sistema de formación funcione bien, tenemos que mejorar. La necesidad de adaptarse a las circunstancias tiene que ser cada vez más rápida.
-¿Eso lo provocan las propias empresas?
-Las empresas necesitan gente que se adapte a los cambios de una manera rápida. Antes, necesitaban gente que supiera hacer una cosa bien. Ahora, a causa de un componente cultural que viene dado por la ciencia y la tecnología, es más importante que un trabajador conozca el porqué de las cosas, cómo funcionan y cómo se desarrollan... Es lo que se llama una visión transversal.
-¿Qué valoran las empresas?
-Que sus empleados tengan ideas, como dije antes. Se busca el trabajo del conocimiento, no el trabajo con conocimiento. Eso implica mejoras y movilidad.
-¿Ya no vale el modelo de trabajar siempre en la misma empresa?
-Eso tiende a cambiar. Y aunque esté en una misma empresa, una persona va a cambiar de puesto continuamente. O si no, irá cambiando de empresa.
-Es un cambio de mentalidad algo difícil de implantar, ¿no cree?
-Hasta que la gente se acostumbre. En Estados Unidos es lo habitual y aquí, poco a poco, se irá asumiendo.