El sector de la alimentación lidera el crecimiento del comercio minorista gijonés de forma ininterrumpida desde 2001. Así lo revelan los datos estadísticos del censo de la Cámara de Comercio de Gijón, formado con las altas y bajas anuales en el Impuesto de Actividades Económicas (IAE). Desde ese año de referencia hasta el 1 de enero de 2006 este tipo de tiendas aumentaron su actividad económica y empresarial en un 22%, al pasar los solicitantes de la licencia fiscal correspondiente de 1.048 a 1.281.
El incremento más significativo dentro de este sector vino de la mano de las pequeñas y medianas superficies comerciales, con 33 negocios más en cinco años. Bajo esta denominación se agrupan establecimientos que van desde los autoservicios a la venta de productos alimenticios en tiendas con una superficie comprendida entre 120 y más de 400 metros cuadrados. La mayoría de los Alimerka que hay en Gijón, por ejemplo, se encuadran por regla general a efectos fiscales en el epígrafe de más de 400 metros.
La pujanza económica de estas tiendas de comestibles, con presencia ya en todos los barrios y zonas residenciales de la ciudad, contrasta con el moderado aumento de las licencias fiscales para negocios clásicos dedicados a un sólo ramo de alimentación, como carnicerías, charcuterías, pescaderías, panaderías y confiterías. Estos o bien se mantienen o experimentan un leve repunte.
La venta de muebles y ropa, las droguerías y perfumerías, así como los negocios relacionados con el metal, los regalos, el menaje, los electrodomésticos, la ferretería, la venta de vehículos y la maquinaria de todo tipo son el segundo pilar sobre el que se asienta el comercio minorista de la ciudad, según se desprende del censo cameral.
Dentro del denominado sector textil las mayores subidas que tuvieron su reflejo tributario fueron las altas en prendas para el vestido y tocado y en el apartado de lencería y corsetería. La excepción que confirma la regla son las tiendas que venden productos textiles para el hogar, cuyas altas fiscales disminuyeron en el lapso de tiempo de estudio en 19.
Otros sectores que han experimentado un crecimiento en su actividad más discreto y sostenido en los últimos cinco años son los establecimientos de calzado y marroquinería, los quioscos y librerías, la tiendas de joyería y bisutería y los negocios que venden juguetes y artículos deportivos.
El retroceso o saldo negativo más llamativo que se ha producido en el periodo de referencia afecta curiosamente a la venta de combustibles. Si en 2001 Gijón tenía dados de alta en el Impuesto de Actividades Económicas a 19 establecimientos dentro de este epígrafe, al finalizar 2005 la cifra se había reducido a 14.
Más herbolarios
Respecto a otro tipo de establecimientos que han proliferado en la ciudad en estos últimos años, al margen de los sectores tradicionales, destacan los que venden plantas y hierbas en herbolarios. Las altas fiscales en este apartado se duplicaron en un lustro, pasando de 35 en 2001 a 82 a fecha de 1 de enero de 2006.
Otro subsector que está en ligero alza, a la espera de ver cómo repercute en él la nueva legislación estatal y autonómica, es el relacionado con la venta de productos relacionados con el tabaco. Exceptuando los artículos para fumadores, registraron mayor actividad económica y empresarial el tabaco en expendeduría, la venta por recargo y las máquinas automáticas de cigarrillos.
En lo que respecta a las farmacias, la variación de licencias fiscales arroja un saldo positivo en el periodo de referencia de 26 altas más, pasando de 85 dispensarios de medicinas en 2001 a 111 en 2005.
Otro subsector que vive un 'boom' coyuntural, según los expertos consultados, es el de las agencias inmobiliarias. Su proliferación, salvando las distancias, recuerda al de las tiendas de todo a 100, que con el paso de los años fueron declinando su actividad hasta ser sustituidos en parte por bazares chinos.
El indicador de actividad económica y empresarial recogido por la Cámara de Comercio de Gijón también señala que otro tipo de establecimientos especializados como son las sex shop se han estancado desde 2001. Al cierre del último ejercicio había el mismo número de altas en este epígrafe del Impuesto de Actividades Económicas que entonces.
Las altas y bajas en el IAE no se corresponden exactamente con el número de establecimientos que abren o cierran en un año. Así, por ejemplo, es muy habitual que haya comercios que vendan zapatos, bolsos, foulards, pañuelos, chales, ponchos y chaquetas de piel. Pues bien, eso implicaría que un mismo establecimiento tendría dos altas en el IAE, uno en el epígrafe de comercio menor de calzado y complementos de piel y otro en el de comercio menor de prendas de vestir y tocado.
Dentro del sector alimentación también se puede dar el caso de que una misma dirección o domicilio de actividad tenga dos altas fiscales distintas. Una en el epígrafe de pequeña o mediana superficie y otra en el apartado de menaje, ferretería y adorno.