Hace aproximadamente 20 días, Virginia Herrero fue al quiosco Bulnes a comprar una cajetilla de tabaco. «Cuando la quiosquera fue a dármela, me fijé en la palma de su mano y le dije 'aquí va a tocar el cupón. Dame uno'». Desde ese día, adquirió un décimo en el establecimiento del hijo de Isabel Fernández, la persona en la que Herrero vio el premio, hasta que su presagio se hizo realidad.
«Este dinero me viene fenómeno. Tengo unos nietos divinos y va a ser para ellos», comenta Herrero, quien se enteró por la tele del premio. «No me acordé de mirarlo en el momento y cuando vi que era el premiado no me lo creía».
Isabel Fernández también resultó agraciada con un décimo. Un dinero que «estupendo para tapar agujeros» y que, además, piensa invertir en un viaje a Gran Canaria en marzo para ver jugar al Sporting contra el Vecindario.