Nacido en Oviedo en 1931 y vinculado a León desde que tenía tres años, Antonio Gamoneda se perfila como uno de los máximos candidatos a ganar el Premio Cervantes. Él desconfía de los pronósticos. «¿Ah, es mañana (por hoy) cuando se falla?», se sorprendía. «No; no lo sabía. Pero no creo que lo gane; tengo afianzada mi condición de finalista y eso es lo que prevalecerá».
Gamoneda presentó su antología poética 'Sílabas negras', una edición que han realizado los filólogos Amelia Gamoneda (hija del poeta) y Fernando Rodríguez de la Flor y que ha coeditado la Universidad de Salamanca y Patrimonio Nacional.
El escritor asturleonés fue premiado el pasado mes de mayo con el XV Premio Reina Sofía de Poesía Iberoamericana, galardón que recibirá hoy en el Palacio Real de manos de la Reina. El premio, que reconoce la trayectoria poética de toda una vida, tiene una recompensa de 42.100 euros, además de una edición antológica de su obra.
El nombre del poeta vuelve a sonar con fuerza. Algunos críticos apuntan que su condición de leonés y su amistad con Rodríguez Zapatero (regala libros suyos y es natural de aquellas tierras) pueden decantar los votos a su favor, como ya ocurriera con el escritor abulense afincado en Valladolid, José Jiménez Lozano, durante la legislatura como presidente de José María Aznar.
«La poesía no se explica ni debe explicarse», dice taxativo Gamoneda, un artista que siempre fue crítico con los llamados 'poetas de la experiencia'. «La poesía, en la Edad Media, tenía una función social e informativa, pero ahora constituye una realidad en sí misma», argumenta. «Un poema no es un pensamiento discursivo ni tampoco reflexivo; un poema está constituido de palabras subjetivas que intensifican nuestra conciencia y nuestra vida».
El autor de 'Arden las pérdidas' -buena parte de su obra se ha forjado con las heridas que deja el paso del tiempo- confesó su «manía» o «predisposición» a corregir continuamente sus poemas. «Considero la poesía como un organismo vivo». Este impulso, según explicó, no responde a un afán de «pulimento u ornamentación» sino a considerar su trabajo como algo «permanentemente moldeable».
El escritor, que reconoció conocerse «mal», censuró a los críticos que analizan cualquier obra poética. A su juicio esa osadía les lleva a «destruir la esencia del poema».
Antología íntima
Los antólogos Amelia Gamoneda y Fernando Rodríguez de la Flor han gozado de «total libertad» para estructurar el libro. «Es una antología íntima debido a la cercanía que tenemos con el autor, pero no una antología consultada», dijo De la Flor, quien agregó que el volumen está marcado por los cuatro grandes ciclos que resumen la vida de Gamoneda: guerra civil, franquismo, transición y posmodernidad'.
La hija del escritor señaló que han tenido que superar«"ciertas timideces» para abordar el trabajo. «La elección de los poemas y la configuración del propio libro, que rompe con el clásico ordenamiento cronológico, nos ha permitido aportar al volumen una serie de significados que han sorprendido incluso al propio autor».