Los hospitales asturianos atienden cada vez más pacientes afectados de infartos y de enfermedades isquémicas de carácter coronario, que son aquellas que se producen por la falta parcial o total de sangre en el corazón. Desde hace años, los médicos del Principado vienen alertando sobre el incremento de la demanda asistencial relacionada con las enfermedades cardíacas, que convierten a Asturias en la comunidad autónoma con mayor tasa de mortalidad coronaria del país.
Los datos estadísticos no sólo avalan esta advertencia sino que, incluso, dibujan un panorama algo más preocupante al revelar que a lo largo de ocho años la demanda asistencial para la atención de infartos, anginas de pecho e isquemias cardíacas creció en casi un 20% en la región. Según cifras del Instituto Nacional de Estadística (INE), entre 1997 y 2004 (año este último del que se disponen datos asistenciales actualizados), el volumen de asturianos infartados y con enfermedades coronarias se incrementó en un 18%. Así, se pasó de los 3.878 pacientes cardíacos de 1997 a los 4.725 de 2004. En ocho años, el número de afectados por problemas de corazón que requirieron ser hospitalizados en el Principado subió en más de 840 casos, es decir, un centenar más cada año.
Por lo que se refiere a los infartos propiamente dichos, en 1997 fueron 1.323 los asturianos que tuvieron que ser ingresados. De ellos, 1.038 eran hombres. Ocho años después, la cifra de infartados se elevaba a 1.612, siendo los varones, una vez más, el grupo mayoritario, con 1.064 casos.
Ante estos datos, no es de extrañar que la Consejería de Salud haya querido evaluar la atención a los infartos de miocardio en los hospitales de la región, una enfermedad que, junto a las patologías isquémicas, genera al año más de 34.000 estancias hospitalarias. El citado estudio, del que ofreció amplia información EL COMERCIO, señala que los centros hospitalarios asturianos no cumplen de igual manera con los criterios de calidad estipulados en cuanto a tiempos de atención, rapidez en la aplicación de los tratamientos y tipo de abordaje ante los infartos.
Mortalidad del 10,35%
Las guías clínicas de aplicación internacional, entre ellas, la empleada por la Joint Commission y que la Consejería de Salud utiliza para sus certificaciones de calidad, aconsejan que la tasa de muertes de pacientes infartados debe situarse en un 10,35%, algo que en Asturias sólo cumplen los hospitales de Avilés, Oviedo (el Central, donde existe una unidad coronaria de referencia), Jove, Arriondas y Mieres. En el resto, es decir, la otra mitad de la red compuesta por Jarrio, Narcea, Monte Naranco (en Oviedo), Cabueñes (en Gijón) y Nalón, los porcentajes superan lo recomendado, al ir del 11,3% al 38% de mortalidad.
Pero no se trata sólo de eso. Los hospitales asturianos no logran los mismos parámetros de calidad una vez que el enfermo ingresa en los boxes de urgencias. Apenas tres de los diez centros estudiados utilizan de forma apropiada el método de revascularización, que influye de forma directa en la supervivencia de los pacientes con infartos. Sólo Cangas del Narcea, el Central y Arriondas suministran la llamada trombolisis (destrucción de un trombo en la arteria) dentro de los tiempos máximos aconsejados: menos de 30 minutos desde la llegada al hospital. En Avilés no lo hacen hasta pasados 57,5 minutos y en Cabueñes hasta 52 minutos después. En el resto, Langreo, Jarrio, Jove y Mieres, la horquilla va de 30 a 51,3 minutos.
El informe del Principado evalúa los principales indicadores sanitarios de los hospitales de Jarrio, Cangas del Narcea, Avilés, Oviedo (con el Central y el Monte Naranco), Gijón (con Cabueñes y Jove), Arriondas, Mieres y Langreo. El periodo estudiado comprende de 2003 a 2005 y analiza y compara desde la demora para operarse y el tiempo de espera para acudir a un especialista, hasta los minutos que debe aguardar un enfermo en urgencias.
A la cabeza de España
El peso de las enfermedades coronarias en Asturias es demasiado elevado como para no tenerlo en cuenta. Por cada cien mil habitantes, 133 mueren por patologías isquémicas en Asturias. En el conjunto del país, lo hacen 95 de cada cien mil. Dichas enfermedades son, además, la primera causa de muerte por dolencias cardiovasculares y éstas, a su vez, son la principal causa de defunción en la mayor parte del mundo desarrollado. En el Principado el 35% de las más de 12.000 muertes que se producen al año tienen su origen en enfermedades del corazón. 1.600 de estos fallecimientos son por culpa de infartos.
Lo peor de todo es que el problema no sólo no va a cesar, sino que, incluso, se agravará. Así al menos lo vaticinan expertos, que, como el jefe de Cirugía Cardíaca del Hospital Central de Asturias, el cirujano José María Valle, recuerdan que «ahora operamos a pacientes mayores que antes ni siquiera eran propuestos para el quirófano». Además, la población hace poco caso a las recomendaciones de vida saludable, ya que cada vez es mayor el porcentaje de asturianos obesos (un 26%) y sedentarios.
Comiendo más y haciendo poco o nada de ejercicio, el camino hacia los infartos es cada vez más corto y más recto. De ahí que entre muchos de esos 1.600 infartados con resultado de defunción haya bastantes treintañeros, una tendencia que va en aumento.