Eran casi 300, pero Antonio Pereira, a sus 72 años, está convencido de que «tendríamos que ser, por lo menos, 1.500». Mientras llegan a esa cifra, él volvió a participar, una vez más, en la Carrera Popular contra el Sida, organizada por la Asociación Juvenil Abierto hasta el Amanecer y el Comité Ciudadano Anti-Sida. Ni el frío ni la amenaza de lluvia consiguieron que gente como Antonio -campeón de España de 200 y 400 metros en categoría de veteranos, que demostró su excelente estado de forma- se diera cita al mediodía de ayer en los Jardines del Náutico para correr algo menos de tres kilómetros con un único objetivo: mostrar su apoyo a las personas seropositivas.
Ese era el premio. Porque en la carrera de ayer no hubo vencedores, ni medallas ni trofeos. Por sétimo año consecutivo, Abierto hasta el Amanecer y el Comité Ciudadano lograron citar a atletas y no tanto, a mayores y pequeños, que incluso los había que aún cumplían meses. Todos, en el Muro, con el 'uniforme' de la solidaridad: zapatillas de deporte, dorsal y lazo rojo. «Aunque fueran sólo 20 personas estaría muy bien, porque vienen de corazón a mostrar su no rechazo, su pensamiento positivo a la gente VIH», explicaba satisfecha Adela Cuesta, presidenta del Comité Ciudadano Anti-Sida. Fueron bastantes más de 20, a pesar de que algunos 'fijos', como Leonardo Díaz, Leo, de 64 años, tuvieron que verlo desde el punto de meta por pequeñas lesiones. Para Leo, como para Antonio Pereira y Juan Fenoy, de 62 años, la de ayer es «la mejor medicina para los males». No sólo por el ejercicio físico, sino porque «es importante colaborar en estas cosas».
Usar preservativo
Un mismo objetivo para nuevos y veteranos. Porque a Cristina Sutil, que ayer cumplía diez meses, sus padres, María del Mar y Julio, le explicarán en el futuro «el significado de esta carrera», como ya se lo han explicado a sus otros dos hijos, Andrea y Fernando. Ayer, la familia numerosa llegó hasta la escalera 15 y regresó, sin ninguna prisa, pero con el convencimiento de que «es importante que desde pequeños se vayan concienciando».
Por eso, a Cristina le explicarán que desde su carrito participó en esta carrera popular, dos días después de que se celebrara el día mundial contra esta enfermedad, de la que en Asturias se han registrado 1.360 casos en los últimos 20 años. Y le explicarán el significado de la camiseta conmemorativa que ayer se repartió entre todos los participantes, con un claro mensaje a favor del uso del preservativo.
Cuando Cristina llegó a meta empezó al sorteo de regalos. Para entonces, los organizadores ya habían mostrado su agradecimiento a todos los participantes. Raúl Madruga, de Abierto hasta el Amanecer, mostraba también su seguridad de estar haciendo algo casi obligado. «Es una cuestión a la que damos prioridad. Es una causa en la que creemos que tenemos que estar. Y, además, aunque siempre trabajemos con jóvenes, esto hay que abrirlo a todo el mundo». El paseo, más que carrera, acabó en fiesta y en una promesa: volver el año que viene. Por solidaridad.