Martes, 5 de diciembre de 2006
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AL AIRE
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POR mor de acercarles un poco más aspectos de la idiosincrasia de algunos de los tertulios que suelen participar en las charlas transcritas en estas líneas, les ofrezco anécdotas protagonizadas por tres de ellos:

El poeta y rapsoda Monchu el Liras es un auténtico paradigma de la tenacidad. Inasequible al desaliento, continúa enviando manuscritos de su última obra inédita, 'Recetario versificado', a editoriales, aun a pesar de que la mayoría la rechazan de forma expresa, o bien dan la callada por respuesta.

De entre las primeras, se cita este comentario crítico:

«A William Ramsey le costó 16 años descubrir el 'helio'; para encontrar el 'radio' necesitaron 30 años los esposos Curie; y, en cambio, a usted le bastan unos minutos para producir el 'tedio'.

Para que el amable lector pueda tener su propia opinión al respecto, transcribo el fragmento de una las recetas contenidas en el libro de marras, la referida a la cocción de nécoras:

«No hay en el mundo mierda más rica / que la del carru de la andarica. / Su carne tersa, esencia de mar,/ es gran delicia del paladar...

Un buen casco de cebolla, / unas hojas de laurel, / agua hirviendo... y a la olla... / 'Está como yo', dijo él, / Neptuno, el dios de la mar, / que de esto sabe latín; / y añade con retintín: / 'Es un marisco sin par/ entre Antromero y Pekín'».

Con Sibila, la bruja de El Natahoyo, mantuve tiempo ha este diálogo iniciado con la pregunta de un servidor:

-¿Crees en los fantasmas, ho?

-Naturalmente que sí.

-¿Llegaste a ver alguno?

-No, puesto que los verdaderos fantasmas no se ven. En un plano alegórico, los únicos visibles son los muchos fantasmones que se dedican a la política.

El historiador Polibio de Peñamellera Alta es también conocido por su faceta de conferenciante, en la que acostumbra a hacer bueno lo de que la historia no es una ciencia, es un arte en cuyos aciertos interviene siempre la imaginación. La suya es desbordante, y ello hace que sus conferencias sean largas. Manifestó al respecto:

«No me importa que la gente mire su reloj mientras hablo... ¿lo que me saca de quicio es que lo sacudan!».

 
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