El último prado y la primera piedra se unen hoy en el simbólico arranque de las obras de urbanización del plan especial de Prado de la Vega, que presidirá Vicente Álvarez Areces.
Dentro de 21 meses, plazo previsto para el fin de las obras, las 58,5 hectáreas de pastos, zarzas y huertas dejarán paso a un barrio nuevo que unirá La Corredoria a la trama urbana de la ciudad.
Pero no se trata tan sólo de eso. Sobre estos suelos se desarrollará parte del plan especial de accesos al futuro Hospital Universitario Central de Asturias, que conectará, con nuevos viales, tres autopistas: la A-66, A-64 y la futura AS-II, que nacerá el próximo mayo del desdoblamiento de la vieja carretera entre la capital y Gijón.
A la importancia urbanística de la actuación- «hacer ciudad», como gusta decir a los políticos- se une, además, una importante promoción de viviendas: están previstas 3.442, de las que casi el 60% tendrán algún grado de protección.
La primera piedra llega poco más de un mes después de que el consejo de administración de la Sociedad Mixta de Gestión y Promoción del Suelo (Sogepsa) adjudicase a la UTE Coprosa-Los Álamos las obras de urbanización de Prado de la Vega. Sin embargo, éste no ha sido el ritmo acostumbrado en la tramitación de Prado de la Vega.
El estudio de los accesos causó retrasos este año, pero el presidente de Sogepsa y consejero de Medio Ambiente, Francisco González Buendía, atribuyó otros, de más de 13 meses, al Ayuntamiento.
Más de un año después de que la sociedad presentase el proyecto al Consistorio, los técnicos municipales no habían dictaminado el estudio. Sólo después de la denuncia pública del consejero y presidente de la sociedad, a finales del pasado mes de marzo, el Ayuntamiento dio el visto bueno al diseño. Justificó entonces la demora en la aprobación «por la indefinición de las redes de servicios», pero la aprobación llegó sin que Sogepsa tuviese que aportar nuevos datos.
Si no hay más demoras, la entrega de las obras tendrá lugar dentro de 21 meses, tres menos de los que figuraban en la licitación de los trabajos por importe de 19,3 millones de euros. Eso sí, las previsiones de la sociedad estiman en diez años el plazo necesario para el desarrollo completo del plan: la última vivienda saldrá al mercado en 2016.
Rural y vivienda
La operación afecta a los terrenos entre la autopista 'Y', la finca de La Cadellada donde se construye el nuevo hospital, la AS-18 y La Corredoria, una zona rural, con prados de pastos y algunas caserías con cuadra. De hecho, este otoño Sogepsa tuvo aún que expropiar 46 fincas y derechos de paso de unos 80 propietarios para poder disponer de todos los terrenos, pero muy pocas viviendas.
El Jurado de Expropiación Forzosa fijó un precio de 49,22 euros por metro cuadrado, sin el 5% de afección ni los bienes incluidos en las fincas.
Sobre esos suelos se construirán las citadas 3.442 viviendas previstas, lo que convierte a Prado de la Vega en la mayor operación residencial hecha nunca en el casco urbano. Cerca del 60% de los pisos serán protegidos: 1.648 concertados y 396 de promoción pública. El resto, casi 1.400, serán viviendas libres, algunas en torres de hasta 12 alturas.
Prado de la Vega unirá a la trama urbana las otras actuaciones de Sogepsa en la zona: La Corredoria Oeste (PP-8), con 1.292 viviendas de protección; La Corredoria Este Fase I, con 1.754 viviendas protegidas; y La Corredoria Este Fase II, otras 1.546, de las cuales 1.126 son de protección.