El pozo de extracción de la tuneladora construido en el solar del Grupo Masaveu, frente al Museo del Ferrocarril, es un híbrido entre una explotación minera a cielo abierto, con andamios y varios pisos de galerías que recorren todo su perímetro, y una estación del metrotrén sin cubierta. El parentesco con las terminales realizadas bajo la avenida de Justo del Castillo y El Bibio está en su procedimiento constructivo. El pozo tiene una estructura rectangular reforzada de muros pantalla de hormigón cuya boca abarca una superficie de 437 metros cuadrados, con 23 metros de longitud y 18 de ancho.
La colocación de las vigas de coronación y el posterior vaciado entero de la cavidad, sorteando el problema de la abundancia de agua en capas superficiales del terreno, culminó este mismo mes tras más de medio año de trabajos subterráneos.
Lo que hay en el interior del foso quedó al descubierto anteayer con la llegada de la tuneladora del metrotrén a su punto de salida tras excavar y revestir con anillos de dovelas de hormigón 3,8 kilómetros de galería subterránea entre Viesques y la plaza de la Estación del Norte. Un auténtico hito en las obras del metrotrén gijonés.
La máquina derribó la pared en la base del pozo más próxima a la calle del Pintor Mariano Moré para asomarse al exterior en presencia de medio centenar de trabajadores del proyecto de penetración del ferrocarril en la ciudad. El ingenio mecánico fue recibido entre aplausos y vítores porque llevaba dos años y ocho meses sin ver la luz del sol.
La cavidad donde quedó calada la cabeza de corte de 'Noega' tiene 30 metros de profundidad. Su configuración interna permite una gran movilidad de operarios y de máquinas con un tamaño no superior al de una retroexcavadora convencional. La tuneladora está ahora parada y las tareas de aquí al inminente paréntesis navideño se limitarán a limpieza y recogida de escombros.
Después de las vacaciones se pondrá en marcha la operación para sacar a 'Noega' de su encierro, que se prolongará hasta finales de marzo de 2007. En el fondo de la oquedad hay unas referencias para medir los avances que tendrá que hacer aún la máquina para facilitar esas labores de despiece y evacuación de elementos.
Pero la importancia del pozo de extracción va más allá de su utilidad para recuperar la tuneladora, ya que por sí mismo es pieza angular del ambicioso plan ferroviario gijonés. No en vano es el punto de conexión entre la estación intermodal y el soterramiento de las vías con la galería subterránea que compartirán en un futuro los trenes de cercanías Renfe y Feve, que ahora mismo llega hasta Bernueces, pero que en un futuro tendrá continuidad hasta las inmediaciones del hospital de Cabueñes y la Universidad Laboral.
El soterramiento de las vías de ancho ibérico y métrico desde Moreda obligará a fijar una zona protegida en superficie que irá deprimiéndose y sobre la que no se podrá edificar. Tendrá 20 metros de ancho y 500 de largo. El tramo soterrado hasta la estación mixta de trenes y autobuses se excavará en trinchera. Según está definido en el estudio informativo aprobado por Fomento se utilizará una enorme losa maciza para cubrir el falso túnel que enlazará la intermodal con la galería del metrotrén.