Alguien escribió que «ni el sol, ni la muerte pueden mirarse fijamente», aunque es cierto también que la muerte es más llevadera, más asumible, si ha estado precedida de una vida plena, activa, emprendedora y llena de proyectos. Así fue la vida de José García Prendes-Pando, don José, un gijonés de hondas raíces familiares ancladas en la historia de esta ciudad, a cuya muerte miramos hoy como el punto final de una vida completa, larga y llena de logros. Siempre recordaré a José García Prendes-Pando por su sencillez en el trato, su educación exquisita, sus atinadas glosas de los galardonados en los premios anuales de EL COMERCIO, y su intensa curiosidad por todo lo que le rodeaba.
Hombre culto, viajero incansable, empresario volcado gran parte de su vida en el mundo de la comunicación, Prendes-Pando fue un gijonés intenso y discreto, con intereses intelectuales y empresariales que tallaron el perfil de un hombre de los que esta ciudad se siente orgullosa y lamenta perder.
En nombre de la Corporación que presido quiero trasladar a su familia y a todos los trabajadores de EL COMERCIO -sin duda una de sus obras más importantes- mi más sentido pésame por la pérdida de un hombre bueno que, en este momento de mirar de frente a la muerte, nos deja un testimonio vital y una forma de entender Gijón que siguen siendo un patrimonio para todos.