Viernes, 5 de enero de 2007
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GIJÓN

INTERVENCIÓN DE JOSÉ GARCÍA PRENDES-PANDO EN LA GALA DE ENTREGA DE LOS PREMIOS DE EL COMERCIO DEL AÑO 2004
«Si sacara la espita de mis recuerdos en EL COMERCIO, no sabría acabar»
«Nuestro periódico es hoy comparable a cualquiera de los mejores de España»
«Si sacara la espita de mis recuerdos en EL COMERCIO, no sabría acabar»
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«Excelentísimo señor presidente del Principado de Asturias, Ilustrísima señora alcaldesa de Gijón, autoridades, señores y señores, lectores y anunciantes. Nos reunimos hoy aquí para hacer entrega de los premios EL COMERCIO en su séptima edición, unos premios merecidísimos y de los cuales se dará cuenta a lo largo de este acto. A los hoy premiados me corresponde, en nombre propio y de EL COMERCIO, expresarles nuestra más cordial felicitación. Estos premios son decididos por la redacción del periódico, que siempre encuentra dificultad para asignarlos, y no porque ya escaseen quienes lo merecen, sino por todo lo contrario. Son muchas las personas acreedoras a los mismos y es que los asturianos somos, como coloquialmente se dice, muy grandones. Existen hoy muchos candidatos merecedores de esta distinción y seguirán aumentando en lo sucesivo.

Tengo que confesar que siento verdadero deseo de dejar los papeles que traigo escritos y lanzarme a la improvisación, aunque lleve el lastre de mi poca inteligente generación. Entonces, precisábamos tener veinte años para alcanzar la mayoría de edad cuando actualmente los jóvenes, sin duda por nacer más listos que nosotros, les son suficientes dieciocho. Nunca lo hice a lo largo de los noventa años y seis meses que llevo sobre mis espaldas, pero los viejos tenemos muchos parecidos con los niños. Seis meses en la infancia y en la vejez tienen mucha importancia. También somos muy osados y decimos lo que sentimos, y a eso lo llamen niñeces si lo dicen unos, y chocherías si se trata de nosotros. Sin embargo, no es el menor motivo el que se me para contenerme el que se me haya pedido que sea muy breve en mi intervención y, como tengo materia muy abundante, si sacara la espita de mis recuerdos en EL COMERCIO, no sabría acabar, al igual que les sucede a los malos oradores.

Pido perdón por esta disgresión personal y aclaro que, al contrario de lo que nos sucede a las personas físicas, muchas que son jurídicas nunca envejecen y, con el paso de los años, mejoran extraordinariamente. Este es el caso de nuestro periódico que hoy, con la savia nueva que se le ha inyectado, es comparable a cualquiera de los mejores diarios regionales de España y actualmente no se limita a este medio de comunicación. Por internet se ha creado EL COMERCIO DIGITAL cuya aceptación es tan grande que en el pasado mes, como oportunamente certificara la OJD, casi ha llegado a los cinco millones de páginas leídas. Igualmente, hace aproximadamente un año, se puso en marcha la televisión local Canal-10, que está logrando un éxito incluso superior al que los más optimistas esperábamos.

Al llegar a este punto, no puedo menos que recordar a los dos inolvidables directores que hemos tenido, 'Adeflor' y Carantoña, quienes, con su gran labor, contribuyeron de manera importantísima a que EL COMERCIO alcance hoy los 126 años de existencia cuando, en el transcurso de los mismos, han sido muchos los diarios que en Gijón no pudieron subsistir. También estimo preciso recordar a los dos anteriores directores, Juan María Gastaca y Juan Carlos Martínez Gauna, presente en esta fiesta, cuyo valor y capacidad han hecho que ahora desempeñe importantes cargos en el diario 'Abc'. Nuestro actual director, el asturiano Íñigo Noriega, ya ha demostrado su valer en el principal periódico de Valladolid, 'El Norte de Castilla', y lo seguirá demostrando aquí.

Quiero también, en nombre de EL COMERCIO y desde esta tribuna, darles las gracias a todos ustedes, lectores y anunciantes que, con su perseverante ayuda, han hecho posible que el periódico siga publicándose y les aseguro que no se verán decepcionados. Desde nuestras columnas se seguirán defendiendo los intereses de Gijón, de Asturias y de España, teniendo siempre presente que España nació en Asturias, en Covadonga, con Pelayo al frente y bajo el amparo de la Virgen, por lo que me permito sugerir, como en anteriores ocasiones, que si nos encomendamos a nuestra Santina, ella no nos olvidará y nos ayudará en el difícil peregrinar de la vida. Que así sea, y deseándoles unas felices navidades y año nuevo, les doy las gracias por venir a la fiesta de nuestro periódico y haberme escuchado». 2004. Don José lee su discurso en la entrega de premios. / BILBAO

 
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