Con calma, buenas maneras y mucha seguridad. La Iglesia tenía ayer algo importante que decir y así debía parecerlo. Más de medio centenar de sacerdotes de toda la región asistieron al arzobispo en la ceremonia en la que, gracias a la firma de Osoro, dio comienzo el XLIII sínodo diocesano. Incluso, por precaución, se colocaron sillas junto a los bancos ante la previsión de una afluencia masiva de fieles. La asistencia fue buena, pero no se llenaron.Fue un día para mostrar la unidad y la fuerza de la institución, pero también para presentar a aquellos que se encargarán del buen funcionamiento de la asamblea. Entre ellos se encontraba el rector del Seminario Metropolitano, Jaime Díaz Pieiga, que estrena puesto y labor. Como secretario general del sínodo, entre sus grandes objetivos estará el de hacer frente a todos los trabajos preparatorios.
-¿Cuál es su función como secretario del sínodo?
-No soy yo solo, somos un equipo. Junto con los secretarios adjuntos debo coordinar y dinamizar el sínodo, siguiendo siempre, claro, las indicaciones del arzobispo.
-¿Se encuentra con ganas y fuerzas?
-Siento una gran ilusión y ganas de trabajar en equipo. Ya sabemos que tendremos que ser pacientes.
-¿Por qué cree que fue usted quien resultó finalmente elegido para esta tarea?
-Porque había que elegir a alguien. (Risas).
-Plantéeselo de otro modo: ¿Qué cualidades son necesarias para desempeñar su recién estrenado trabajo?
-Eso habría que preguntárselo a don Carlos. Supongo que lo más importante es la entrega y estar a su servicio, pero estas condiciones las reunimos todos, no sólo yo.
-¿Es un buen momento para convocar una asamblea de estas características?
-Rotundamente sí. Sin ningún tipo de duda. Ya se han acabado los otros planes pastorales. Es el momento de pararnos, pensar y luego tomar impulso. Debemos estudiar cómo revitalizar la fe y dinamizar la diócesis. La asamblea también será la oportunidad perfecta para proponer nuevas líneas pastorales al obispo, uno de los objetivos del sínodo. En definitiva, lo importante es que la Iglesia esté presente en el mundo.
«Pocas vocaciones»
-¿Cuáles serán los temas candentes?
-Se habla de la escasez de vocaciones, de la pastoral familiar, de la transmisión de la fe...
-Habla de escasez de vocaciones. Se nota que es el rector del seminario...
-Es algo con lo que nos encontramos todos los días. La única medida posible para acabar con este problema es, como decía antes, la revitalización de la fe. La llamada de Dios sólo se escucha cuando se vive en la fe.
-Osoro habló de la necesidad de reorganizar el mapa parroquial, ¿está de acuerdo?
-Hace mucho tiempo que no se toca. Sólo hubo pequeños cambios en la zona de Oviedo. Ahora nos encontramos con parroquias pequeñas con muy poca entidad y quizá es necesario agruparlas.
-¿Buscan atraer a la juventud?
-Es necesario el acercamiento de todas las personas, no sólo de los jóvenes, pero es cierto que al hablar de ese sector, hablamos de ilusión.
-Y, en el caso de una institución, de futuro...
-Sí, claro, pero también hay muchos matrimonios de 50 años que se han alejado de la Iglesia.
-¿Hacia dónde va la Iglesia asturiana?
-Hacia los objetivos que ha recordado don Carlos. A volver el corazón a Dios, a vivir el camino de conversión y a prepararnos para vivir en la familia de Dios.
-Más de cincuenta sacerdotes en una misa. ¿Han querido dar muestra de unidad?
-Toda celebración eucarística es una muestra de unidad con el obispo y entre nosotros.
-Pero no a todas acuden en masa...
-Estábamos convocados y hubo una buena respuesta.