Miércoles, 10 de enero de 2007
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GIJÓN

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«La Policía nos quería quitar de en medio»
Fátima Marqués Pinto, hermana del asesinado, asegura que «los resultados nos dan la razón porque sabíamos que ellos no eran los asesinos »
«La Policía nos quería  quitar de en medio»
FAMILIA. Fátima Marqués, hermana de Rosindo. / P. U.
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«Los resultados de ADN confirman lo que la familia venía diciendo desde hace meses: que Fernando y Paulino no fueron los asesinos de mi hermano». Fátima Marqués Pinto, hermana del joven de 31 años muerto a golpes en La Coría, recibió ayer «con indignación» las conclusiones de la investigación genética realizada en una colillas halladas en el lugar en el que se cometió el crimen. La prueba que determina que no hay datos concluyentes para culpar a los dos únicos detenidos en el caso, ambos ya fallecidos. «El caso no es tan simple como nos lo quiso pintar la Policía. Detrás de la muerte de Rosindo hay algo más», asevera.

A una semana de que se cumpla un año del asesinato, la familia pide que «no se cierre el caso y que se siga investigando por otras vías. No hay derecho a que el asesino siga en la calle cuando mi hermano lleva metido en un agujero doce meses, no podemos seguir con esta sensación de miedo y desasosiego que nos está volviendo locos». Para Fátima Marqués Pinto los resultados del análisis de ADN no son una sorpresa. «Estábamos convencidos de que los que detuvieron no tenían nada que ver con la muerte de mi hermano, me lo decía el corazón y ahora me lo ha confirmado la ciencia». El Cuerpo Nacional de Policía, sin embargo, no descarta la implicación de los que en su día detuvo como principales sospechosos. «Se tienen indicios, pero no se puede determinar con datos concluyentes», aseguran fuentes de la investigación.

Sospechas de la obra

Los familiares de Rosindo Marqués Pinto no descartan ninguna hipótesis e incluso llegan a sospechar «de los trabajadores de la obra en la que fue encontrado el cadáver, que en su día creo que fueron investigados, pero no se continuó con las pesquisas». La hermana del fallecido se pregunta, además, «si mi hermano estaba metido en algún asunto del que nosotros no tuviéramos conocimiento, pero sería extraño, porque Rosindo era una persona muy buena que sólo se hacía daño a sí mismo». Según su propia familia, «Rosindo no era un drogadicto, solamente consumía tranquilizantes y a veces los mezclaba con cerveza, pero no era una mala persona, al contrario, era un chaval muy querido».

Desde que el 17 de enero se encontrase el cuerpo sin vida del hombre, de origen portugués, su familia está «destrozada». «Una muerte así no se llega a superar nunca y menos aún si el asesino no está cumpliendo por lo que ha hecho; es difícil asimilar cualquier muerte, pero más aún un caso de este tipo, que te marca de por vida». Ni la Policía ni el juez instructor del caso se han puesto en contacto con los familiares del asesinado -según manifiesta la hermana- para comunicarle las últimas novedades de la investigación.

«Es más, las dos últimas veces que fuimos a la comisaría para que nos informasen no nos recibieron; nos sentimos absolutamente desamparados, nadie nos dice nada y parece que nos quieren quitar de en medio, pero no pararemos hasta que se resuelva al caso», apuntó Fátima Marqués, quien dice además que «la Policía nos aseguró al 99% que el asesino de Rosindo era Fernando Camín y que éste se había suicidado días después por arrepentimiento; ahora, no van a tener más remedio que darnos la razón».

Los familiares están a la espera de que el Juzgado de Instructor número 2 decida si archiva el caso o continúa con la investigación.

 
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