El aumento de las licencias urbanísticas a lo largo de 2006 dio lugar al inicio de la construcción de 2.178 nuevas viviendas en Gijón, un 34% más que el año anterior. Esta estadística es la más alta del último lustro y se sustenta sobre todo en el importante crecimiento experimentado por las viviendas plurifamiliares (1.974), esto es, los pisos distribuidos en bloques residenciales. Con los permisos concedidos por el Ayuntamiento se pusieron en marcha un total de 84 edificios de nueva planta.
Las viviendas unifamiliares -chalés y adosados- sufrieron una pequeña bajada respecto a 2005, año considerado récord para este tipo de casas, con 231 en construcción. Sin embargo, pese a ese ligero retroceso se mantuvieron en unos parámetros por encima de las 200 viviendas de esta modalidad (204).
Sin embargo, el ámbito que experimentó un descenso más acusado durante 2006 fue el de la rehabilitación de viviendas. Sólo se otorgaron licencias para restituir a su estado original 21 viviendas, 13 unifamiliares y 9 plurifamiliares distribuidas en dos edificios, frente a las 102 cuya rehabilitación se permitió en 2005.
La tónica general
El incremento de la actividad urbanística en el municipio ha permitido rebasar de nuevo el umbral de las 2.000 viviendas construidas al año, algo que no se conseguía desde 2003. En 2005 las licencias urbanísticas concedidas dieron lugar a la ejecución de 1.440 nuevas viviendas (1.209 plurifamiliares y 231 unifamiliares) y en 2004 la cifra fue de 1.788 (1.641 plurifamiliares y 147 unifamiliares).
En 2003 se pusieron en marcha en Gijón 2.034 nuevas viviendas (1.900 plurifamiliares y 134 unifamiliares) y en 2002 se obtuvo un registro ligeramente inferior a la del último ejercicio con 2.165 casas (2.021 plurifamiliares y 144 unifamiliares). En los ejercicios precedentes incluso se rozó en alguna ocasión las 3.000 viviendas, coincidiendo con el vertiginoso desarrollo de Montevil.
No obstante, las fluctuaciones que se vienen anotando en los últimos quince años sitúan la tendencia de construcción de pisos en Gijón en una media aproximada de 2.000 al año. Para el concejal de Urbanismo, Jesús Morales, esa es la realidad constatable empíricamente y la única que sirve para hacer un análisis objetivo y certero de la situación.
«A excepción de la crisis que sacudió a toda España en 1993 esa ha sido la tónica general en la ciudad y los últimos datos en relación con las licencias concedidas vienen a confirmar la estabilidad que vive el sector», valoró el edil.
Morales destaca, además, que ni siquiera durante el periodo de tramitación del vigente PGOU hubo parón urbanístico. «Se siguieron concediendo licencias con arreglo al planeamiento anterior», recordó. No obstante, ello no le impide reconocer que hay determinados factores y coyunturas que pueden incidir en el aumento o disminución del recuento de licencias urbanísticas anuales.
En 2006, además de los efectos de la aprobación del PGOU, también se hizo notar, en forma de colapso de los servicios de concesión de licencias, la entrada en vigor del nuevo código técnico de la edificación. Esta normativa, que impone novedosas exigencias a las viviendas de nueva construcción sobre uso de energías renovables, seguridad y protección del medio ambiente, hizo que los constructores concentraran toda la tramitación administrativa de sus obras pendientes en los primeros nueve meses del año.
El presidente de la Asociación de Promotores y Constructores de Gijón, Manuel Pastor, atribuyó el despegue de la actividad urbanística a «la regularización que ha traído la aprobación del PGOU». Según Pastor, las previsiones del sector para 2007 es mantener esta línea ascendente de licencias e incluso superarla, con la entrada en juego del desarrollo de las 3.700 viviendas del plan de Roces.