Viernes, 12 de enero de 2007
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GIJÓN

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El desmontaje del andamio de seguridad enlazará con el recambio de la cubierta
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Las obras de remodelación estructural de la basílica gijonesa siguen su curso tras concluir el pasado otoño la parte más delicada del proyecto, el refuerzo de la cimentación. La Iglesiona ya no se hunde, porque el suelo sobre el que se asientan sus cimientos ha sido compactado con 180 inyecciones de hormigón. No obstante, la consolidación no se dará por cerrada hasta dentro de un año. El tiempo que la empresa Geocisa mantendrá en el templo todo su aparataje de alta sensibilidad para seguir controlando la evolución del perímetro sobre el que se intervino, que por el momento se sitúa en los parámetros considerados normales.

Ahora que el edificio religioso ya es estable, los trabajos que ocupan a los operarios es el desmontaje del apeo interior de seguridad, esto es, los andamios que se instalaron dentro como medida preventiva y que en los dos últimos meses se reajustaron para poder sellar las grietas de las bóvedas. El plan de trabajo de Geocisa prevé concluir esta tarea -además de retirarle los arneses a la colosal imagen del Sagrado Corazón- en un plazo máximo de dos semanas.

Todas estas obras de intendencia son el preludio de la siguiente fase de la rehabilitación de la Iglesiona, que arrancará en la primera semana de febrero y se desarrollará durante otros seis meses. Se trata de la sustitución de la actual cubierta por la que se filtra el agua que está arruinando la pinturas interiores.

Se cambiarán todas las tejas y el tablero por materiales más ligeros, fibrocementos, que contribuirán también a que la sufrida estructura del templo soporte en el futuro menos peso. Dentro de un mes se instalará una grúa de gran porte en la calle de Begoña para llevar a cabo esa actuación.

Cambiar canalones

Habrá que levantar la cubierta y colocar una capa de un material aislante -tela asfáltica- que recubra toda la parte superior de la basílica. Después habrá que colocar de nuevo todo el tejado. También se reemplazarán algunos canalones. Se empezará por la cúpula más próxima al Sagrado Corazón, para acabar en la zona sobre el ábside.

Lo que no se sabe aún si se hará simultáneamente o a continuación es la limpieza de las fachadas. Todo está sujeto a ajustes presupuestarios para evitar que se vuelvan a disparar los sobrecostes. Lo que es seguro es que habrá que instalar un andamio en la fachada principal que llegará hasta el templete del Sagrado Corazón. Luego se coserá la grieta que la resquebraja con inyecciones de cal, silicatos y resina. Algunos sillares de caliza serán asimismo sustituidos.

 
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