«Claro que beberé sidra en la comida, también comeré fabes». Francisco Meana, fundador del Llagar Bernueces, establecimiento heredero del Llagar El Chato, se muestra ilusionado. Y no es para menos. El miércoles cumplirá 100 años y sus vecinos han decidido reunirse para celebrarlo por todo lo grande en el mismo establecimiento en el que ha consumidó gran parte de su vida trabajando entre manzanas y sidra.
En total serán cerca de 200 las personas que acudirá a la llamada de la Asociación de Vecinos de Castiello de Bernueces, entre los que tienen confirmada su presencia los concejales Tino Venturo, Elma Alonso, Pablo Muñiz y Carmen Rúa, para rendir homenaje a Francisco Meana, Paco para sus familiares y círculo de amigos. Una jornada inolvidable para el más longevo de la parroquia, que se completará con la actuación del grupo de teatro del colectivo vecinal y con la voz de Ismael, cantante de música asturiana.
«Estoy muy contento porque se hayan acordado de mí», señala Meana, quien prefiere «que me hagan un homenaje a que me den una bofetada», bromea. Nacido un 17 de enero de 1907 y segundo de ocho hermanos, sus ojos han visto pasar cien años en los que «tuve que trabajar mucho». Ya de pequeño no pudo acudir mucho a la escuela porque tenía que colaboran en casa: «Dábenme un palu y tenía que allendar les vaques», recuerda.
Pero no todo era el ganado. Meana también creció entre manzanas, puesto que la casa en la que se crió, donde se encuentra el restaurante La Casería, contaba con llagar. Sin embargo, su futuro no estaba relacionado con dicho llagar. En 1928, decidió probar fortuna 'en las Américas' y se desplazó hasta Argentina, donde sus tíos contaban con lo que allí se denomina un almacén de barrio, una especie de bar-tienda que servía desde bebidas a comestibles, pasando por barras de hielo.
En Argentina, en el barrio porteño de Parque Patricios, estuvo cerca de tres años, en los que tuvo que trabajar duro, como el resto de emigrantes. «No tuve mucho contacto con el país porque me pasé gran parte del tiempo en la tienda», señala Meana, quien recuerda como tuvo que «repartir en una cesta las encargos de los clientes a domicilio» por la zona de la avenida de Caseros y Entrerríos.
Un pequeño problema de salud le obligó a volver a casa, con la intención de regresar a Argentina una vez que se solucionase. Pero, tras su paso por el Hospital Español, «mi madre me dijo que no marchase y finalmente me quedé». La decisión de quedarse en Castiello marcó el resto de su vida, puesto que en setiembre de 1939 contrajo matrimonio con Estrella Menéndez, hija de José Manuel Menéndez 'El Chato'. Meses más tarde, en 1940, Meana cogería las riendas del llagar de su suegro con el objetivo de continuar con la tradición de un llagar nacido en 1881 y conocido popularmente como 'El Chato.
Los comienzos no fueron fáciles, pero el llagar, «tras varias renovaciones», recuerda Meana, cumplió con sus expectativas. Una vez jubilado, a Meana todavía le gusta disfrutar de la sidra y pasar el tiempo en el llagar en el que gastó tantas horas de su vida.
Ropa para las romerías
Francisco Meana ha vivido los cambios de los últimos cien años en el concejo, especialmente en Castiello de Bernueces. Entre sus recuerdos asoman apuntes curiosos, como cuando relata que «yo mismo tenía que arreglar los caleyos» o cuando hace referencia al candil «que teníamos que utilizar en casa de mis padres porque no teníamos corriente». Tampoco puede dejar pasar aquellas inolvidables fiestas de San Pedro, en la que incluso llegó a colocar una barraca. «Cuando era pequeño quería ir guapo a la romería y le pedía a mi madre que me comprara ropa. Tanto insistía que me decía 'calla la boca, que voy a comprarte un pantalón y una camisa'». Mañana disfrutará de otra fiesta junto a sus vecinos. Una que nunca olvidará.