Sobre un tapete se desarrollará la mayor parte de la acción de 'Le bal. La sala de baile', la obra que la compañía Estrella García pondrá esta noche sobre el escenario del Teatro Jovellanos de Gijón. Creada por Jean Claude Penchenat y con una célebre versión cinematográfica dirigida por Ettore Scola, la historia es un peculiar reflejo de diversos eventos históricos ocurridos entre los años veinte y ochenta a través de los personajes que pasan por una sala de baile en Francia. Así, serán los temas musicales franceses orquestados de manera distinta en cada época y los diferentes bailes los que sitúen al espectador en la década correcta.
Pero no fue la idea inicial de Miguel Quiroga, al frente de la dirección escénica y dramaturgia, la que se llevó a cabo. Quiso el director trasladar el original a nuestro país porque «hay aspectos como la toma de los nazis de París que bien podían tener un reflejo en nuestra guerra civil». Sin embargo, por deseo expreso del autor, tuvieron que desechar ese planteamiento que, a buen seguro, hubiera dado un giro interesante al desarrollo.
Catorce personajes en escena divididos entre bailarines, con ganas de actuar -es teatro gestual, sin textos-, y actores con dominio del espacio escénico y aptitudes para el baile darán vida al relato y cambiarán en cada década de papeles, con lo que ello requiere de trabajo en el plano de la caracterización: pelucas, postizos, vestuario y todo a contrarreloj. «Todo tenía que empastar perfectamente», asegura la coreógrafa. «Los actores tenían que parecer bailarines y al revés, pero además tenían que bailar con espontaneidad. Hay coreografía, pero digamos que están improvisando, como sucede en una sala de baile».
A falta de una maquinaria millonaria como las de las óperas donde el espacio cambia frecuentemente, la acción se desarrolla en un emplazamiento neutral y deja en los personajes y sus vestimentas todo el peso. Precisamente, la de vestuario ha sido una de las búsquedas más intensas ya que tanto estuvieron durante el mes de junio recorriendo Europa y comprando ropa antigua de segunda mano.