Sábado, 13 de enero de 2007
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SOCIEDAD Y CULTURA

Sociedad
Sólo se vive dos veces
Existe otra vida tras la pantalla del ordenador. Se llama Second Life, tiene dos millones de habitantes y, sin gobierno ni leyes, ofrece entretenimiento a internautas de todo el mundo
Sólo se vive dos veces
MUNDO VIRTUAL. Sylvian Supwood pasea por una de las muchas ciudades ficticias que existen en Second Life. / E. C.
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Sean Connery al servicio de su Majestad ya nos recordaba en una de la secuelas de Bond, James Bond, que 'Sólo se vive dos veces'. Hasta hace bien poco esa afirmación era una auténtica machada propia del cine o de la literatura fantástica. Todo ha cambiado. Llevar una segunda vida nunca ha sido más fácil. Requisitos: ser mayor de edad, tener un ordenador con una configuración actualizada, especialmente la tarjeta gráfica, una conexión a internet por cable o adsl y registrase en la web secondlife.com. Pero, ¿en qué se diferencia esa segunda vida que nos ofrece Second Life de la existencia más o menos monótona y mundana que conocemos? Fundamentalmente en que es virtual.

Imagínense un país con cerca de dos millones y medio de habitantes, en el que para desplazarse te teletransportas (vuelas de un lugar a otro), sin gobierno y leyes -por ahora-, con una moneda llamada linden dollars con la que se venden y compran terrenos y objetos, que sólo son píxeles, y en el que nuestra imagen se transforma a gusto del usuario sin pasar por un centro de estética (el bisturí es un programa de moldeado en 3D). Eso es superficialmente SL (acrónimo de Second Life), pero este, en principio juego, similar a los Sims, se ha convertido en todo un fenómeno social y económico en el que grandes compañías han invertido. Empresas como Intel, Wolkswagen, Toyota American Express o Adidas (vendió 15.000 zapatillas virtuales en cuatro semanas), entre otras, ya han comprado su parcelita o toda una isla de millones de píxeles para iniciar sus negocios virtuales. El jueguecito mueve al día la cantidad de un millón de dólares, porque los linden dollars no son billetes del Monopoly. Cada más o menos trescientas unidades de la moneda oficial de SL (su cambio fluctúa) se corresponde con un dolar, verde, contante y sonante como la vida misma.

La otra personalidad

Sylvian Sapwood, un chulazo con pinta de chicano y un pecho como el de Stallone, vuela de un lugar a otro por ese paraíso virtual con 250 lindens en su bolsillo. Los que le proporcionaron a su 'alter ego' en la vida real cuando registró su tarjeta en la web del juego. Ian Manson, un inglés que trabaja para una empresa de software y que desembarcó, por amor a una gijonesa, en Cimadevilla hace unos años, es su creador. Cualquier parecido entre él y su avatar (así se llaman los personajes que se conciben para el juego) es pura coincidencia. «Lo mejor es que dibujas el personaje que quieres y puedes cambiar de aspecto cuando te apetezca», señala el rubio inglés sobre su avatar en SL.

Tras registrarse y descargar el programa que da acceso al 'otro mundo', lo primero que ha de hacer un usuario es crearse su avatar, darle un nombre de entre cientos de una lista y elegir un tipo de cuenta de las tres que ofrecen (visitante, normal y premium). Con la primera nuestro personaje dependerá de la caridad de los demás para subsistir, «sino hay un alma caritativa lo único que se podrá hacer es deambular como un vagabundo», señala Manson. La segunda pide registrar una tarjeta de crédito con la que te cargan un dólar y te dan 250 lindens. Si lo que se desea es empezar con poderío y adquirir un terrenito para construirse una casa, la opción sería la cuenta premium. Por 9,95 dólares al mes SL te ofrece 1.250 linden dolars y 500 más cada semana, te conectes o no. Con ese dinero nuestro 'avatar' ya podría dormir bajo techo. Ser propietario no es tan caro en en el mundo virtual en 3D. El precio del suelo aún no se ha disparado, 512 metros cuadrados de píxeles cuestan cinco dólares y una isla entera de 262,144 metros cuadrados sale por 5.000 dólares.

Sexo y casinos

Este 'metaverso' creado por Philip Roseadle y su empresa Linden Lab ofrece al visitante muchas actividades lúdicas, especialmente casinos y sexo. Algunos avatares cobran por practicar sexo y otros muchos ofrecen juegos creados por ellos mismos en el que los novatos pierden linden dollars a un ritmo de vértigo. Porque si en algo este mundo virtual es igual al real es en que los avispados se llevan el dinero de los despistados. Para triunfar en los negocios en SL es casi obligatorio tener conocimientos de creación de objetos en 3D para ofrecer a las nuevas incorporaciones bienes necesarios para llevar una vida digna (casa, ropa...). Hay formas absurdas de ganar dinero como la que relata un usuario en un post del foro de SL España (el juego está en español desde diciembre): «Te sientas en uno de los 'puffs' volantes que hay en un sitio llamado 'Illusion Factory' y te pagan 4 linden dollar cada 15 minutos, simplemente por estar».

De ganar dinero sabe mucho la alemana de origen chino Ailin Grael, primera millonaria que sale del juego. Su avatar Anshe Chung comenzó con 9 dólares y ahora es propietaria de 36 kilómetros de terrenos valorados en un millón de dólares. Junto a su marido ha tenido que abrir una empresa real, que emplea a 25 personas, para gestionar todos sus negocios virtuales. Algunas empresas utilizan 'el metaverso' para contactar con clientes y dar conferencias . En alguno de los edificios se producen ponencias reales. 200 avatares escuchan las palabras de uno de ellos. Cuando acaba salen todos volando. Lo sorprendente es que todo lo dicho era real y los que lo captaron eran 200 clientes de una empresa que estaban detrás de sus 'alter egos'.

 
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