El concejal del PP, Emilio Noval, se ha convertido en la principal voz crítica contra la campaña de sacrificios controlados de aves urbanas que la Concejalía de Medio Ambiente estrenó en 2006. Para el edil, veterinario de profesión, la eliminación física de 1.600 palomas y 250 gaviotas es una medida «ineficaz e impopular para los amantes de los animales»
Según Noval, con la retirada de los huevos en los nidos lo único que se consigue es que aumente la puesta, como respuesta por parte de las madres. En el caso de los sacrificios, lo que se logra -afirma- «es una disminución en la lucha natural entre los mismos individuos por conseguir alimento y espacio para su nidificación, con lo cual se criarán ejemplares sanos y bien alimentados que aumentarán las puestas, tanto de forma cualitativa como cuantitativa, lo que hará que la población aumente».
La alternativa que plantea Noval para acabar con el problema de ruidos y suciedad de estas aves urbanas es el estudio del censo de aves, así como de las zonas dónde nidifican y se alimentan, para empezar a usar un compuesto químico esterilizante denominado 'Ornisteril'. La dosis diaria efectiva es de 30 gramos durante 150 días al año (lo que dure la puesta) por animal.
Con este programa de esterilización, que debería llevar a cabo personal municipal, el concejal asegura que la población de palomas disminuiría en un 40% en dos o tres años. Esto sumado a las bajas naturales en el número de individuos por la edad -en torno al 15%- rebajaría el censo hasta los niveles apropiados para Gijón.