La consejera de Cultura, Comunicación Social y Turismo, Ana Rosa Migoya, anunció ayer que el Principado mantiene negociaciones con compañías aéreas para ampliar el número de destinos y frecuencias desde el Aeropuerto de Asturias, un día después de que la aerolínea Air Asturias anunciara el cese de su actividad a partir del próximo viernes. Migoya, que dijo no poder aclarar si se trataba de compañías que ya operan en la región o de otras nuevas, aseguró que el contenido de esas negociaciones se concretará «en las próximas semanas».
Este anuncio tuvo lugar durante la habitual comparecencia de la consejera tras la reunión del Consejo de Gobierno en la que aseguró que el Principado «lamenta» la supresión de vuelos anunciada por Air Asturias pero entiende ésta como «una decisión empresarial». Migoya manifestó que «estas cuestiones suceden en virtud de la oferta y la demanda» y señaló que el cierre «sólo significa que, por su estrategia, no les han ido bien las cosas desde el punto de vista empresarial».
La responsable de Turismo señaló que, pese a que estaban en proceso de tramitación, la compañía no llegó a recibir ninguna subvención del Principado. En este punto, Migoya recordó que Air Asturias optaba a las ayudas que concede el Instituto de Desarrollo Económico (Idepa) para la promoción empresarial, «cuya concesión va ligada al cumplimiento de ciertos compromisos que, obviamente, ya no se van a cumplir». Con respecto al contrato de promoción turística que la empresa estaba negociando con la Consejería de Turismo, Migoya aseguró que ni siquiera se llegó a firmar.
Desde el Gobierno regional insistieron en que su interés «es que a las empresas asturianas les vaya bien» y consideraron que la decisión de Air Asturias no debe afectar al futuro de los vuelos baratos en la región. Ana Rosa Migoya aseguró que el Principado sigue «abierto» a la llegada de nuevas compañías y explicó que su departamento ya ha iniciado negociaciones en esta línea. La consejera no aclaró cuál es el estado ni el contenido de estas conversaciones y se limitó a decir que «quizás en pocas semanas podamos hablar de novedades».
Migoya recordó que el año pasado el Aeropuerto de Asturias volvió a batir su récord de pasajeros, con más de 1.300.000 usuarios. «Hemos crecido más que la media del resto de aeropuertos españoles y nos consolidamos como el tercero de más importancia del Norte de la península». La consejera recordó además que a partir del 15 de febrero se reforzarán las conexiones con Madrid con dos nuevos vuelos diarios -uno de ida y otro de vuelta- operados por Easyjet, que costará 66 euros en viaje de ida y vuelta, tasas incluidas.
«Motivo de tristeza»
Otro miembro del Ejecutivo, el consejero de Industria, Comercio y Trabajo, Graciano Torre, calificó de «motivo de tristeza» el cese de Air Asturias y aseguró que «la supresión de las actividades fue tan rápida que ni siquiera nos dio tiempo a sorprendernos». Torre recordó que las ayudas que se le iban a conceder por parte del Idepa serían las mismas que se conceden a cualquier empresa de nueva creación y aseguró que si en un futuro la aerolínea reinicia su actividad «va a contar con el apoyo del Gobierno regional». El consejero indicó, no obstante, que éste no tiene que ser necesariamente de carácter económico: «hay otros tipos de apoyo, como agilizar los trámites o apoyarles en resolver procesos administrativos».
El presidente del Partido Popular de Asturias, Ovidio Sánchez, consideró por su parte que el cese de actividad de la compañía «es una mala noticia para los asturianos», a la vez que criticó la política del Gobierno regional en relación al mercado de los vuelos baratos, «al que llegó tarde, porque ya estaban cogidos todos los destinos».
Desde la Federación Asturiana de Empresarios (Fade) mostraron también su respeto a la decisión «puramente empresarial» de Asturias Airlines y consideraron «lógico» que una empresa que «no vende» decida aplazar su actividad. «No es una ONG, debe tener beneficios», apuntó el presidente de la Fade, Severino García Vigón.
Desde la patronal consideraron que la compañía tiene razón al decir que los horarios de vuelo no eran convenientes para su competitividad y beneficios y recordaron que éstos no son elegidos libremente por la compañía, sino que los asigna AENA.