 VETERANOS. Álvaro Díaz, Ángeles Hernández, Carlos Castaño y Elena Fernández observan las fotos antiguas de El Natahoyo. / SEVILLA |
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DATOS
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Fecha de inicio: 1986.
Instalaciones: se ubicaron en un primer momento en Tremañes, luego en la fábrica de Loza y al año siguiente se instalaron en el antiguo edificio del Centro de Salud de El Natahoyo, con entrada por la calle del Dos de Mayo.
Personal: iniciaron la andadura tres médicos y cinco enfermeras; en la actualidad la plantilla de servicios sanitarios está formada por diez médicos y nueve enfermeras.
Usuarios: en torno a 16.000 vecinos de la zona Oeste.
Programas de salud: visitas domiciliarias a recién nacidos, programas de educación sexual, estudios sobre accidentes de la infancia en el hogar, estudios sobre hipercolesterolemia, prevención del tabaquismo, charlas sanitarias, rehabilitación, consejos de salud, participación en docencia e investigación, grupos de relajación, grupos de terapias para mujeres...
Proyectos: conductas para la aplicación de la Ley de Dependencia y cambios de costumbres sociales. |
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«Empezamos en una habitación de la fábrica de Loza en la que teníamos que trabajar con paraguas para evitar las goteras y ahora somos uno de los centros de salud de referencia». Ángeles Hernández, coordinadora del Centro de Salud de El Natahoyo, rememoró ayer los inicios de la actividad coincidiendo con la celebración del 20 aniversario del centro, que a lo largo de sus dos décadas de vida ha sido testigo presencial del cambio experimentado en uno de los barrios de mayor expansión de la ciudad.
En el exterior, los descampados y la industria han dado paso a complejos residenciales y a los equipamientos municipales. En el interior, lo que partió como un servicio de salud experimental se ha afianzado como un patrón de éxito. El modelo de salud psicosocial ha dado sus frutos y al rebufo del centro se han creado diferentes movimientos vecinales y sociales que trabajan en el hábito conductual. «Hemos comprobado que mediante la palabra se mejora la salud», apunta Elena Fernández Ardisana, enfermera del Centro de Salud de El Natahoyo.
«Sólo había andurriales»
La actividad arrancó en 1986 con tres médicos y cinco enfermeras. A día de hoy, el centro atiende a aproximadamente 16.000 usuarios y la plantilla está formada por diez médicos y nueve efectivos de enfermería. «Hemos cambiado en número, calidad y cantidad», resume Ángeles Hernández. La facultativa rememora «lo diferente que era la calle en la que nos ubicamos cuando nos trasladamos desde la fábrica de Loza, donde estuvimos un año, a Juan Carlos I; sólo estaba la trefilería de Moreda y unos pisos, y el resto eran andurriales».
Sólo siete profesionales han permanecido de forma ininterrumpida en el centro desde el inicio de la actividad: Carlos Castaño, Ángeles Hernández, Elena Fernández Ardisana, Álvaro Díaz, Lidia Quirós, Elvira Menéndez y Teodoro Martínez. Ayer, conmemoraron las dos décadas del centro abriendo la caja de recuerdos elaborada a lo largo de los 20 años de trayectoria y haciendo balance de la actividad. «Son muchos años y muchos de los pacientes que atendemos se han convertido en parte de nuestras vidas; algunos bebés que vinieron a las primeras consultas han crecido y hoy tienen hijos, a los que también traen aquí; es muy emocionante», resalta Elena Fernández Ardisana. Esta enfermera recuerda, no obstante, que los inicios no fueron fáciles. «Fuimos pioneros en muchos temas que en la actualidad se han hecho cotidianos, pero que nos costaron algunos disgustos, como cuando hace veinte años empezamos a dar formación en colegios sobre educación sexual; recuerdo que un grupo de padres nos pidieron explicaciones sobre lo que les estábamos contando a sus hijos», relata.
Educación sexual
Fernández Ardisana explica que «gracias a estos talleres de educación sexual que hicimos por el barrio descubrimos que había dos exhibicionistas actuando en los colegios». «Apostamos por la educación para la salud ciudadana y aunque al principio eran un poco reticentes, ahora sabemos que están contentos», añade.
Gracias a la colaboración de los usuarios, los trabajadores del centro han organizado una exposición fotográfica que repasa la historia de un barrio que ha sido pasto de la desindustralización. Fotos de grupos de niños que hoy son ya abuelos y paisajes irreconocibles. «Mira, la punta Coroña, ahí iba yo de guaje a coger andariques», le explicaba un señor a su nieto. «Ahora el barrio ha cambiado mucho y ha venido a vivir mucha gente joven; eso es bueno», apunta Ángeles Hernández.
En la mañana de ayer, una vez que quedaron instalados los paneles de fotografías, hubo alguna sorpresa en la recepción del edificio. Fue el caso de Josefina Rodríguez quien se reconoció en una de las imágenes antiguas que ilustran el aniversario. «No tengo esta foto, me gustaría conseguirla porque la verdad es que casi no tengo de cuando era chavalina», apuntó.
El Centro de Salud del Natahoyo experimentó una profunda remodelación y ampliación en el año 2000, que le permitió modernizarse y adaptarse a las nuevas demandas poblacionales del barrio. Los recuerdos se mezclan con la nostalgia y la satisfacción de haber hecho los deberes.