«Mario miente, la versión que dio a la Policía es totalmente distinta a lo que en realidad sucedió. Por eso no sé por dónde va a salir en el juicio». Lorena Cano, la joven que fue víctima de un presunto intento de asesinato en diciembre de 2003, se enfrenta hoy a una dura jornada. Volverá a verse la cara con Mario C. L, un leonés de 29 años al que la joven, estudiante de Informática, había conocido en un chat de internet. El juicio comienza hoy en la Sección Octava de la Audiencia Provincial, en Gijón.
El fiscal solicita para el acusado una pena total de 19 años y medio, por delitos de asesinato en grado de tentativa, fabricación de explosivos y falsificación de documento oficial. Además pide para el acusado una orden de alejamiento de diez años. La acusación particular, por su parte, incrementa la pena a un total de 25 años de cárcel y 15 de alejamiento. Además, solicita una indemnización de 63.000 euros, 33.000 por el tiempo que Lorena Cano estuvo impedida como consecuencia de las lesiones que sufrió en las manos y las piernas.
La joven tuvo acceso al sumario de la investigación la pasada semana. Hasta ese momento, y después de pasados tres años, no conocía la versión que había ofrecido su presunto agresor sobre lo ocurrido. «Suponía que iba a mentir, pero no hasta tal punto; en su declaración dice que no tiene nada que ver con todo lo que pasó y que fue cosa mía», explica Lorena Cano para la que el juicio «supondrá volver a recordarlo todo y no es plato de buen gusto, no sólo por mi, si no también por mi familia a la que todo esto le está afectando mucho».
Anuncio de contactos
Uno de los aspectos que más le llamó la atención a la joven del sumario de la investigación fue saber que «a los pocos días de lo que pasó, Mario salió en un anuncio de contactos en la televisión; estaba grabado antes, porque él por esas fechas ya estaba en la cárcel». El acusado permanece en la cárcel desde el día en el que supuestamente intentó asesinar a su amiga, con la que había mantenido anteriormente una relación amorosa. El juicio que se desarrollará desde hoy y hasta el viernes. Mario C. L. cuenta con antecedentes penales por haber pegado una paliza a un hombre, al que posteriormente robó, y por quemar una cabina telefónica con explosivos, presuntamente sustraídos de una mina de la localidad de Astorga.
Los hechos tuvieron lugar en la noche del 9 de diciembre, cuando la chica acudió a un descampado próximo a la Universidad Laboral en un coche que le habían prestado al agresor. El acusado convenció a la víctima para que le ayudase a localizar un vehículo con un dispositivo que, según él mismo le aseguró, detectaría el coche cuando pasase por la carretera. Sus intenciones fueron bien distintas. Le colocó a Lorena unas gafas negras y una caja sobre las piernas y le mandó que activase un botón cuando él hubiese salido del vehículo. Un fallo en la conexión evitó que se activasen los explosivos que la joven llevaba en la cabeza y que salvase así su vida. Sin embargo, la detonación de la caja le provocó importantes heridas en los muslos y en las manos. La joven tuvo que ser sometida a varias operaciones y hace varios meses le fue concedía la minusvalía de una mano.
La investigación policial determinó que el presunto asesino había intentado matar a la víctima, vecina de Piedras Blancas, para cobrar un seguro de vida que la joven había firmado a nombre de Mario C. L. El importe de la póliza ascendía a 360.000 euros.
Lorena Cano volverá hoy a ver a la persona que intentó acabar con su vida. «Estoy nerviosa porque nunca he ido a un juicio».