UGT tiene claro de dónde habría que sacar el dinero para financiar la cara operación de trasladar los astilleros a El Musel. Sería de cuatro vías distintas: de las plusvalías que generaría el suelo liberado, de la Unión Europea, del Ministerio de Industria y del Principado. El secretario general del sindicato, Justo Rodríguez Braga, insistió ayer una vez más en la necesidad de afrontar el cambio, y hacerlo lo antes posible para no perder la oportunidad de poder recibir fondos europeos, ya que las ayudas finalizarán en el año 2012.
Rodríguez Braga aseguró que «la ciudad está ahogando a los astilleros» y habló de los problemas que plantea para la industria no tener espacio suficiente. De hecho, mencionó el caso de «otras instalaciones anexas, como el Tallerón», que ya podrían estar planteando su traslado al puerto. En el caso concreto de las instalaciones de Duro Felguera, el sindicalista habló de la necesidad de desmontar farolas y semáforos y de realizar cortes de tráfico cuando tiene que sacar grandes piezas. «Eso no es competitividad», aseguró Rodríguez Braga. Y es por eso por lo que, «con la ampliación, las grandes empresas ya están intentando buscar un sitio en el puerto». Así las cosas, «no se puede esconder la cabeza», e instó a las Administraciones a liderar el estudio necesario que avale la operación.
Pero las Administraciones no están de acuerdo con ese planteamiento. De hecho, tanto el consejero de Industria y Empleo, Graciano Torre, como el primer teniente de alcalde de Gijón, Pedro Sanjurjo, señalaron a los propietarios de los astilleros como responsables de esa petición. «Si una empresa quiere trasladar sus actividades para conseguir una mayor estabilidad en el empleo, lo estudiaríamos. Pero no es misión del Principado, ni de las Consejerías, plantearlo, sino de los empresarios», dijo ayer Torre.
Atender a las empresas
En el mismo sentido se expresó Sanjurjo, quien hizo referencia a otras industrias que ya pidieron al Ayuntamiento buscar una nueva ubicación fuera del casco urbano. Si con los astilleros sucede lo mismo, se estudiaría. «Siempre se han atendido las necesidades de las empresas». Pero, en principio, no está previsto un cambio en la calificación del terreno, que es suelo industrial. De hecho, de los más de 200.0000 metros cuadrados de que dispone la Autoridad Portuaria en toda la franja costera que va de la playa del Arbeyal a la de Poniente, una gran parte no podría ser recalificada, al tratarse de suelo de dominio público. No sucede lo mismo con más de 90.000 metros cuadrados, que sí podrían ser destinados a uso residencial, siempre que se apruebe el cambio en el Plan General de Ordenación Urbana.
Pedro Sanjurjo insistió una y otra vez en que «no hay ninguna previsión de cambio» y aseguró que la prioridad del equipo de gobierno es «seguir manteniendo la actividad productiva de los astilleros».
Parece, por lo tanto, que no hay acuerdo sobre quién debe dar el primer paso para un traslado que ya ha dado mucho de que hablar. En lo que todos coinciden es en mantener e incrementar la carga de trabajo, aunque UGT defiende que para conseguirlo hay que tener «un astillero bien dotado», y en El Musel. Justo Rodríguez Braga negó que ese traslado suponga una especulación con el suelo, porque «la lógica indica que una industria de futuro no puede estar metida en un núcleo urbano». En cualquier caso, todos tienen también claro que antes de tomar ninguna decisión es necesario realizar un riguroso estudio. En ese caso, incluso CC OO, sindicato contrario en principio al traslado, se sentaría en una mesa de negociación.