UGT dio ayer un paso más en su demanda, con más argumentos de los ya ofrecidos hasta ahora. Eduardo Donaire, secretario general de la Federación del Metal, Construcción y Afines (MCA) de UGT de Asturias, fue ayer más claro que nunca al afirmar que «el problema real es que si Naval Gijón no va a El Musel, se cierra». A su juicio, el debate sobre la necesidad o no de ese traslado es «falso, porque no se está contando toda la verdad». Y esa verdad, dice Donaire, es que «el astillero no tiene empresario, que en los últimos 20 años no se ha gastado un duro en las instalaciones y que algunas están que se caen».
Según el líder sindical, Naval mantiene su actividad gracias a la «solidaridad del resto de astilleros de Pymar y de las comunidades autónomas, que aportan dinero» ya que, según él, la industria pierde dinero en cada construcción que realiza. Según Donaire, la situación es tan evidente que incluso los trabajadores saben que «la única posibilidad es ir a El Musel» si se pretende continuar la actividad más allá de los cuatro buques ahora encargados.
Buques más grandes
Según explica Donaire, el futuro del sector en los próximos años está en la construcción de barcos portacontenedores con capacidad para 40.000 toneladas, especialmente tras la ampliación del canal de Panamá. Pero ahora ninguno de los astilleros gijoneses tiene capacidad para construcciones de esa magnitud. Ubicados en El Musel, por contra, sí podrían asumir esos pedidos.
Donaire no sólo fue claro respecto a los elementos del debate, sino que se mostró también muy molesto por las cifras que se han manejado en los últimos días sobre el coste del traslado. El concejal del PP Pedro Muñiz habló anteayer de 500 millones de euros. Según el sindicalista, esa cifra es fruto «de la ignorancia». Lo cierto es que diferentes informes realizados en los últimos años sitúan el coste entre los 24 y los 240 millones de euros. Los estudios fueron realizados por la patronal, la CSI e Izquierda Unida-Bloque por Asturias, y cada uno partía de premisas distintas. Lo que está claro es que UGT apuesta por un solo astillero en El Musel, cubierto, y dedicado tanto a la construcción como a las reparaciones, explicó Donaire.
El secretario general de la MCA insistió en la necesidad de «racionalizar el debate», en un punto en el que «incluso Pymar ha reconocido que había compradores para Naval, pero siempre que estuviera en El Musel. Hasta Pymar quiere dejarlo». Por el momento, UGT sigue liderando la propuesta. «Llevan mucho tiempo pidiéndolo», se limitó a contestarles ayer la alcaldesa.