Toda la zona es «golosa», dicen en las inmobiliarias. Desde Poniente hasta el Arbeyal, y no sólo en primera línea de playa, la vivienda nueva ha sufrido un incremento de más del 30% en sólo dos años (algunas inmobiliarias lo cifran en el 20%). Y eso, a pesar de que las dos posibles grandes transformaciones del área no han llegado. Por un lado, el posible traslado de los astilleros a El Musel, que liberaría más de 90.000 metros cuadrados; y, por el otro, el Plan Especial del Arbeyal, que afectaría al área comprendida entre el edificio de la Empresa Municipal de Aguas (EMA) y el Club Natación Santa Olaya.
Aún así, los expertos del sector aseguran que la zona vive un auténtico boom. Los promotores están construyendo, algunos talleres allí ubicados ya han buscado otro lugar fuera del núcleo urbano y los pisos de segunda mano han aumentado su precio entre un 10 y un 20% en dos años. Mientras tanto, pequeños inversores se han hecho con algunos bajos comerciales cercanos a la zona en la que se desarrollará el Plan Especial. Un bajo de 76 metros cuadrados cuesta ahora 90.000 euros. Cuando desaparezcan todas las naves industriales del área, se prevé que el precio sea el doble.
En cuanto a los pisos, una vivienda cercana al Club Natación Santa Olaya que hace tres años, comprada sobre plano, costó 131.000 euros, ahora vale 180.000, como mínimo. Otro ha pasado en el mismo tiempo de 150.000 euros a 198.000 euros. Estos ejemplos suponen un incremento superior al 30%, aunque en las inmobiliarias aseguran que la media de la subida es del 20%.
Lo cierto es que la zona suscita interés. Tanto, que dicen en las inmobiliarias que, a la hora de anunciarse, El Natahoyo «llega ya hasta Cuatro Caminos». Aseguran que «todo el mundo quiere estar cerca del mar, y en San Lorenzo es imposible». Por eso, tanto entre los gijoneses como entre los que adquieren viviendas para las vacaciones, las otras playas son cada vez más interesantes.
250 viviendas
Mientras el mercado inmobiliario se mueve, el Plan Especial de Reforma Interior sigue sin concretarse. Hace ya un año y medio, la empresa Gesai empezó a comprar naves y suelo para edificar 250 pisos. Pretendían desarrollar el plan del PGOU que afecta a una superficie de 21.852 metros cuadrados, mayoritariamente ocupada por instalaciones industriales, aunque también hay varias viviendas. Según ha podido saber EL COMERCIO, la compra de terrenos ha continuado e incluso algunas empresas han reubicado ya su actividad industrial. Pero, por el momento, la promotora no ha presentado ninguna documentación oficial en el Ayuntamiento, tal y como confirmó ayer el concejal de Urbanismo, Jesús Morales.
Esa documentación podrá presentarse cuando esté garantizado el realojo de todas las industrias. Ese es el requisito impuesto por el Ayuntamiento. Después, se permitirá una edificabilidad de un metro cuadrado por cada metro cuadrado y el objetivo es «conseguir una máxima transparencia al tránsito entre La Calzada y la costa con la formación de una fachada urbana residencial al mar». Para conseguirlo, Gesai contaba con llegar a un acuerdo con el Club Natación Santa Olaya, entidad que aspira a ampliar sus instalaciones. El último contacto entre ambas partes fue hace más de un año, aunque aún hay posibilidades de acuerdo.