Los diques no crecen al exterior, pero no sucede lo mismo bajo la mar. La obra de ampliación del puerto no para en el invierno. Al contrario, se aprovecha para trabajar al máximo rendimiento con los dos gánguiles que, sin cesar, vierten piedras y material de cantera en el fondo marino. El 'Acanto', que utiliza el cargadero del dique Norte. empezó a trabajar el día 15 de junio de 2005 y, hasta la fecha, ha realizado 3.676 viajes, con unas 950 toneladas de piedras en cada uno de ellos, equivalente a unos 43 camiones cargados por viaje. Su trabajo fue fundamental para consolidar la 'mota 1' y, por supuesto, para trazar en el fondo marino el actual dique de Torres, labor rematada desde tierra, posteriormente, por los camiones. Luego, el 6 de julio de 2006, se unió a su trabajo el gánguil 'Drace Uno', que utiliza un cargadero ubicado en el muelle de La Osa y que, con una eslora de 60,5 metros, algo superior a la del 'Acanto', viene a transportar por viaje, también, en torno a las 950 toneladas. Hasta la fecha, éste último ha realizado 1.427 viajes, por lo que, entre los dos gánguiles totalizan 5.103 viajes y un vertido que se aproxima a los 5 millones de toneladas.
Trabajo de precisión
El trabajo de los gánguiles es de precisión. Cada vertido está controlado por GPS. Las piedras caen al fondo marino en el lugar deseado dentro de unas cuadrículas imaginarias dibujadas por los responsables de la obra. El relleno va creando auténticas montañas bajo la mar que definen lo que, en el futuro, será el superpuerto.
Por mencionar un ejemplo, en los últimos meses del pasado año, los vertidos de los dos barcos se centraron en el talud que, imaginariamente, cerrará el muelle donde se ubicarán las terminales de graneles líquidos. Desde esa línea hasta la 'mota 1' y el dique de Torres, todo será muelle. Es complicado imaginarse aún en la actualidad y sin tirar de plano, el enorme terreno portuario que se generará con el citado relleno.
Aún así, desde mediados de diciembre, los dos gánguiles se dedican al relleno del 'tramo curvo', preparando el terreno para la próxima primavera y lo están haciendo en dos fases. La primera, en la que están en la actualidad y que se prolongará hasta el mes de marzo, pretende que la profundidad máxima llegue en toda la zona afectada, los casi 500 metros del tramo, a los 12 metros. Luego, una vez conseguido esto y con la mejora de las condiciones de la mar, se tratará de que esa profundidad llegue a los 2 metros, momento en el que ya es necesario que se trabaje desde tierra, a base de camiones porque los gánguiles ya no tienen el calado necesario para continuar con su trabajo. Entonces empezará a ser visible el crecimiento del dique.