La comunidad educativa representada en el Consejo Escolar del Estado emitió ayer un comunicado en el que rechaza la percepción cada vez más generalizada de que en las escuelas se germina la violencia. Asociaciones de padres, alumnos y profesores, y otros representantes de la sociedad educativa y civil, caso de la Conferencia Episcopal, señalaron que los sucesos acaecidos en los últimos tiempos son «actos de indisciplina excepcionales», que en cualquier caso se enmarcan en un «contexto más amplio de cambios sociales».
El manifiesto del Consejo Escolar del Estado (CEE), al que no se ha adherido únicamente el Sindicato de Estudiantes, quiere salir así al paso de la imagen que se ha venido dando de los centros educativos cuando se produce algún caso de este tipo. Y, sobre todo, transmitir a la opinión pública «la seguridad de que las relaciones entre los miembros de la comunidad escolar se caracterizan por el aprecio, el respeto y la solidaridad».
Para que estos vínculos se mantengan intactos y no afecten a la convivencia, se pide «mayor responsabilidad» a todos los actores implicados, incluido los medios de comunicación, a los que acusan en ocasiones de «magnificar» estos sucesos.
Crear un observatorio
Según el Consejo Escolar los problemas de la escuela «se insertan en un contexto de cambios sociales cuyas consecuencias se manifiestan con el tiempo».
Para diseccionar las razones que provocan estos «actos de indisciplina», la presidenta del CEE, Carmen Maestro, se congratuló por la creación del Observatorio de la violencia escolar, un organismo abierto a todos que pretende recoger información permanente a fin de evaluar la evolución de la convivencia escolar.