Domingo, 4 de febrero de 2007
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Puerto pesquero, herida abierta
La marcha de barcos de Lonja Avilés a otros puertos es un episodio más de un conflicto de consecuencias imprevisibles agudizado a medida que se acerca la apertura de la nueva rula El control de un negocio millonario y el potencial urbanístico del poblado de pescadores, entre las causas que algunos ven de la crisis
Puerto pesquero, herida abierta
MUELLE PESQUERO. Una mujer en el paseo de la ría, ante el cantil pesquero de Avilés. / LVA
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CRONOLOGÍA

LOS PROTAGONISTAS
Enero de 2006: tras meses de desencuentros, la Autoridad Portuaria y la dirección general de Pesca anuncian su preferencia por 'un cambio de gestión' en la rula.

Junio de 2006: durante una visita a las obras de la nueva lonja, el director de Pesca baraja la posibilidad de que no se celebre un concurso para adjudicar la lonja.

Julio-octubre de 2006: un grupo de armadores mantiene contactos con Pesca y el Puerto sobre las posibilidades de asumir la gestión de la lonja al margen de la Cofradía.

Octubre de 2006: esos armadores (hoy en Lonja Avilés) trasladan sus descargas a Burela (Lugo). La actividad de la rula se resiente.

10 de octubre de 2006: el Puerto anuncia a la Cofradía que deberá desalojar en mes y medio la mitad del complejo pesquero por obras.

25 de octubre de 2006: el puerto anuncia que sí habrá concurso. Mientras trabajadores de la Cofradía promueven una manifestación.

28 de octubre: el presidente del Principado media en el conflicto. Se desconvoca la movilización.

30 de octubre: Lonja Avilés dice que, si la Cofradía sigue gestionando la rula, se irán a otro puerto.

31 de octubre: la Cofradía expedienta a sus socios de Lonja Avilés.

15 de enero: Lonja Avilés amenaza con irse si no dimite el patrón mayor de la Cofradía. Líder: con su presencia, Lonja Avilés logró el marchamo de contar con armadores de prestigio y solera. En los meses previos, fue un acérrimo defensor de los actuales gestores de la Cofradía. Dirigente: figura ineludible del sector en Asturias. Ex directora general de Pesca, esa condición hace sospechar a muchos de las implicaciones 'personales' de la crisis que azota a la pesca avilesina. Armador: Gregorio López sucedió en el cargo al carismático e influyente Muñiz Guardado. Mantuvo la línea creciente de la actividad en la lonja de Avilés hasta que se dio de frente con el actual conflicto. Gobierno: el director general de Pesca ha sido para muchos la 'bestia negra' de la Cofradía. Sus buenas relaciones con los armadores de Lonja Avilés hace que le acusen de ser uno de sus ideólogos. Gestión: Las relaciones entre Manuel Ponga y la Cofradía no han sido fluidas en los últimos años. Su defensa de un cambio de gestión en la rula no contribuyó precisamente a aliviar el conflicto.

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Hace un año, el puerto pesquero era poco más que una parte del paisaje avilesino. La actividad económica de la Cofradía de Pescadores, que movía hasta entonces cerca de 36 millones de euros anuales y 17 millones de kilos de pescado (ocho veces más que su más directo competidor, Gijón, y el 80% del total de subastas de pesca de Asturias), que lideraba un sector con cerca de tres mil empleos y que aglutinaba en torno suyo a decenas de empresas, pasaba prácticamente inadvertida.

Sin embargo, hace poco más de un año, la construcción de la nueva lonja climatizada, en la que se han invertido cerca de 12 millones de euros, estaba en marcha y, a ojos de profano, las perspectivas de negocio eran positivas para un puerto pesquero con una flota moderna que ya había hecho de Avilés uno de los principales puertos pesqueros de España.

Pero, hace poco más de un año, esas perspectivas empezaron a torcerse. Las relaciones entre la Autoridad Portuaria, la Administración pesquera del Principado y la Cofradía de Pescadores hacía tiempo que no eran fluidas. Y esas fricciones acabaron por hacerse públicas en puertas de inaugurar unas instalaciones pesqueras largamente demandadas por la Cofradía para competir con los pujantes puertos lucenses de Burela y Celeiro. Ni el Puerto, ni el Gobierno asturiano, estaban dispuestos a que los mismos gestores que durante años manejaron el grueso de la pesca asturiana desde Avilés siguieran en esa posición, y la adjudicación de la gestión de la nueva lonja parecía el momento propicio para ello. A los cruces de declaraciones se sumaban entonces los contactos del Puerto y la dirección general de Pesca con diversos empresarios, armadores o comercializadores, para promover una alternativa a la Cofradía que pudiera hacerse con la gestión de la lonja.

De forma paralela, el sector vivía sus 'crisis eternas': el alza del precio del gasóleo y la falta de bocarte se sumaban a la inminencia de un cambio en el sistema de cuotas de merluza en los caladeros comunitarios, modificación que amenazaba con llevar al amarre a la flota avilesina afectada. Se trataba de los palangreros y volanteros comunitarios, los veinte barcos que generaban el 42% del valor de las subastas de la Cofradía de Avilés, dedicados fundamentalmente a la merluza, con la que movieron en 2005 cerca de 13,4 millones de euros.

El riesgo que entrañaba para ellos el cambio de norma se tornó en un cierre de filas en favor de la Cofradía y contra la dirección general de Pesca. Sin embargo, esa actitud se quebró al poco tiempo. Tras una serie de contactos con el Gobierno asturiano y con la Autoridad Portuaria, los armadores de la flota comunitaria se animaron junto a los propietarios de tres arrastreros a fundar Lonja Avilés y optar a la gestión de las nuevas instalaciones. El problema del cambio en la norma de reparto de cuotas de merluza se desvanece. A la Cofradía, al fin, le salía un competidor que cuenta con el beneplácito de quienes, por activa y por pasiva, han expresado su determinación por apartar a la vetusta entidad del control de la pesca asturiana.

La situación acelera entonces los pasos para abrir la nueva lonja. Tanto, que la Autoridad Portuaria autoriza las reformas para subsanar los defectos en las nuevas instalaciones que venía denunciando el sector. Para ello, no duda en anunciar a la Cofradía que deberá abandonar la fábrica de hielo y la nave polivalente, dos instalaciones consideradas básicas que ofrecen servicios a la flota que opera en Avilés y para los que no habría alternativa posible en Asturias. Pero la sangre no llegó a la ría. Una visita por sorpresa del presidente del Principado propició un acuerdo que parecía calmar las aguas. Pero la tranquilidad no duró mucho. La tensión acabó con la suspensión de los armadores de Lonja Avilés como socios de la Cofradía. «No se puede estar en misa y repicando», dijeron entonces desde la entidad pesquera.

La respuesta no se hizo esperar. Lonja Avilés, con toda la capacidad que le otorga el aglutinar al conjunto de la flota comunitaria (en 2005 subastó 2,6 millones de kilos de merluza frente a los 2,9 millones del conjunto de Asturias), amenaza con irse a Gijón si no dimite el patrón mayor.

Consecuencias

Y su amenaza se cumplió la semana que hoy concluye, con el traslado de sus descargas a El Musel y al puerto lucense de Burela. Todos los expertos coinciden en que la maniobra, si llegara a persistir en el tiempo, acabaría por trasladar su actividad a Galicia y Santander (ni El Musel ni ningún otro puerto asturiano cuentan con las instalaciones, cámaras de frío, fábrica de hielo y otros servicios que precisa una flota tan específica como esta). Tras ellos, a buen seguro, se irían los grandes compradores, los mayoristas que surten a mercados de toda España de pescado asturiano, de 'merluza de Avilés'. FERNANDO IGLESIAS

PILAR GIMÉNEZ

GREGORIO LÓPEZ

ALBERTO VIZCAÍNO

MANUEL PONGA

 
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