España mantiene vivo el sueño olímpico de Pekín  Victoria. España se dio una alegría en su despedida. / Efe | | Imprimir Enviar | | | ESPAÑA 40 - ISLANDIA 36 | España: Hombrados; Roberto García (4), Belaustegui (3), Chema Rodríguez (3), Romero (4), Davis, Uríos (9) -equipo inicial- Barrufet (ps), Alberto Entrerríos (8), Raúl Entrerríos (3), Garabaya (1), Lozano, Juancho Pérez y Juanín García (5p)
Islandia: Birkir Gudmusson; Stefansson (8, 3p), Petterson (5), Sigfus Sigurdsson, Jakobsson, Geirsson (5), Gudjon Valur Sigurdsson (8) -equipo inicial- Hreidar Gudmundsson (ps), Svavarsson (2), Hallgrimsson, Atlason (1), Michaelson, Gudjonsson (5) y Gunnarsson (2).
Marcador cada cinco minutos: 3-3, 7-5, 9-7, 13-9, 16-10, 19-13 (descanso) 22-17, 26-21, 27-23, 31-27, 35-31 y 40-36 (final)
Árbitros: Chernega y Poladenko (Rusia). Descalificaron por tres exclusiones a Rubén Garabaya. Además excluyeron por dos minutos a Belaustegui y Roberto García por España; y a Sigfus Sigurdsson, por Islandia.
Incidencias: encuentro por el séptimo y octavo puestos del Mundial de Alemania 2007, disputado en el Kolnarena de Colonia ante unos 18.000 espectadores. | | | |
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España logró su objetivo mínimo, la plaza en el Preolímpico, tras exhibir ante una cansada Islandia el coraje colectivo y la calidad individual que le faltó a la selección el jueves ante Croacia. El equipo que dirige Juan Carlos Pastor baja del oro de Túnez 2005 al séptimo puesto de Alemania 2007. El anfitrión juega la final con Polonia (domingo, 16.30, La 2).
Ya desde el inicio se vio claro que, esta vez, los españoles estaban mentalmente dispuestos para un gran combate. Sin embargo, en los primeros minutos del partido hubo un problema recurrente: la obsesión de pasar al pivote Uríos, el mejor del mundo, sí, pero también el más vigilado por las defensas. La corrección del error llegó pronto, y entonces aparecieron los dos factores que iban a decidir el partido: los supersónicos islandeses cometían muchos fallos de precisión en el tiro, señal de cansancio acumulado; y la defensa española estaba entonada, en comparación con partidos anteriores.
Incluso funcionó el lanzamiento exterior, la otra gran carencia de España: Alberto Entrerríos fue elegido mejor jugador del encuentro, con ocho goles de nueve intentos, y el zurdo Beláustegui, gris durante todo el Mundial, marcó los tres primeros goles. Para redondear, Hombrados daba entre palos el mejor rendimiento de todo el campeonato.
Pero los pesimistas tuvieron, en la segunda parte, un motivo para sacar pecho: si hay un error que no se debe cometer ante los islandeses, luchadores a ultranza hasta el último aliento, es el de permitir que se metan en el partido cuando ya están casi fuera: 26-18 a falta de 22 minutos. Esa relajación provocó que los fulgurantes nórdicos pasaran al 28-26 seis minutos más tarde. Y la situación se agravó con la exclusión casi simultánea de Garabaya y Roberto García con un 36-33 a tres minutos para el final. Pero dos goles seguidos de Raúl Entrerríos, quien se reafirmó como un buen recambio de Chema Rodríguez, sentenciaron un duelo en el que España mostró por fin lo que debió exhibir ante Croacia.
Total que España maquilló su decepción, o su fracaso para algunos, consiguiendo plaza para optar a viajar a Pekín.
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