La entrada fue espectacular. La sardina del antroxu fue recibida ayer por un atronador restallón de tambores, globos que caían de los palcos y jaleada por las charangas y el público que abarrotaba el teatro Jovellanos. El carnaval arrancó anoche con una gran fiesta que estuvo marcada por un alegato a favor de la sidra, el cachondeo de los charangueros y un sinfín de coplas electorales para calentar la precampaña.
Todo parece apuntar que esas serán las bases sobre las que se asiente la edición de este año. Y buena muestra de ello dejaron sobre el escenario las grandes protagonistas de la noche: las catorce charangas que, de forma conjunta, celebran el 20 aniversario de su creación en el carnaval gijonés, aunque una no asistió ayer al Jovellanos.
La presentación del acto corrió a cargo de Anita García Hormigón, que aprovechó para presentar su candidatura a la Alcaldía de Gijón acompañada de una peculiar asistenta. Su eslogan: 'apechugo con todo'. Así, quiso dejar claro tanto a la alcaldesa, Paz Fernández Felgueroso, como a la candidata popular, Pilar Fernández Pardo, que al tenerla como contrincante, ninguna de las dos tenía «nada que hacer» este año.
A la primera le recomendó que empezase «a temblar» y a la segunda, «que se vaya escondiendo en una maceta de los jardines de la Reina. De Izquierda Unida, ni hablo, que no creo que contasen con nada», añadió. Ante las murgas y coplas con temática inspirada por las obras del metrotrén, la situación del tráfico o los presupuestos municipales, la alcaldesa lo tuvo claro: «Hay que tomárselo con buen humor». De hecho, Fernández Felgueroso auguró que el carnaval de este año será, una vez más, «muestra de la coña marinera gijonesa».
Asturianía
El anteproyecto de la ley del alcohol presentado por la ministra Elena Salgado también pareció preocupar sobremanera a los miembros de las charangas. Soluciones, no les faltan. Nada menos que, si es necesario, «soterrar las sidrerías», propusieron los miembros de Los Restallones, que cantaron a los cuatro vientos lo orgullosos que se sienten de ser asturianos y su amor por la bebida regional. Lo mismo hicieron Los Apuraos, aunque estos acabaron su actuación orinando -por suerte de broma y con agua- sobre las primeras butacas del teatro. Tanta sidra es lo que tiene.
Los Brasileiros criticaron la situación política del país, Los Gayoleros optaron por el tema del machismo, Los Sabrosones tocaron el del tráfico y parte de Los Acoplaos se marcaron un aplaudido strip-tease. Por su parte, Los Kop'a Vino criticaron la situación política en el Ayuntamiento, el Principado y España entera. La murga San Julián también se ensañó con el Consistorio gijonés, Los Tardones prometieron animar el carnaval y Los Xaréu del Ñeru, al igual que Los Revoltosos, criticaron la utilidad del metrotrén, que según ellos «está hecho para las cuatro calles que hay en Gijón».
También hubo quien se acordó de las mujeres maltratadas: Les Tremendes pidieron a grito pelado que ninguna mujer más sufriese por esta causa. Los Perdíos de los Nervios homenajearon en su actuación a los asturianos «que dejan huella». Tuvieron un recuerdo para personajes tan dispares como Jovellanos o Arturo Fernández. Sólo faltaron en el teatro Los Tracamundiaos, aunque ya están calentando motores para sumarse a lo grande al Antroxu.
Hasta la sardina tuvo un recuerdo para las charangas. «Yo soy también charanguera y vengo a sumarme a esta gran folixa», declaró en exclusiva para EL COMERCIO. Todo está preparado para que, el jueves 15 de febrero, se ponga en marcha la fiesta.